Plan de cuenca
Contenido mínimo del plan de cuenca
El contenido mínimo del plan de cuenca debe establecerse en función de los objetivos de la planificación hidrológica, que como ya se ha indicado en el criterio correspondiente son dos: la adecuada satisfacción de las demandas y la consecución del buen estado de las aguas, con el enfoque propuesto en dicho criterio. Se trata aquí de presentar brevemente el contenido, sin entrar en el detalle de cómo puede cumplimentarse dicho contenido, que será objeto del apartado de Contenido y Tareas de esta Guía. Algunos contenidos ya han sido abordados en otros criterios, por lo que se remite a ellos.
El contenido mínimo propuesto es el siguiente:
- Descripción del medio físico que incluya una caracterización geográfica y geológica del ámbito de planificación, la delimitación de la red hidrográfica y la identificación de las masas de agua superficial (ríos, lagos y embalses), así como los límites y localización de las masas de agua subterránea. Igualmente debe incluir la evaluación de los recursos hídricos de la cuenca, superficiales y subterráneos, que comprenda tanto la caracterización de sus regímenes hidrológicos como su calidad. Se considerará también la afección del cambio climático, para lo que se remite a los criterios propuestos para la consideración del cambio climático en los planes hidrológicos, presentados en otros apartados. La presentación y documentación de todos estos elementos debe posibilitar su utilización como datos básicos sobre los que se va a construir el plan. Por ejemplo, la explicación de los rasgos geológicos deberá apoyar la caracterización de los acuíferos, la descripción de los regímenes hidrológicos deberá ser utilizada para calcular los balances entre disponibilidades de agua y demandas, por lo que tendrá que ofrecer el detalle que para ello se requiera. Lo mismo puede decirse de las precipitaciones y de los caudales extremos, ligados a procesos de inundación o de sequías. Igualmente, la presentación de los aspectos cualitativos deberá ser suficientemente explícita como para permitir el diagnóstico y la identificación objetiva de los problemas que el plan deba resolver.
- Descripción general de los usos, demandas y presiones, incluyendo al menos la evaluación de los usos y demandas, las presiones por contaminación puntual y difusa y otras afecciones significativas debidas a la actividad humana. También se incluirá la distribución demográfica y de las actividades socioeconómicas vinculadas con los usos del agua en el ámbito territorial de planificación. Esta evaluación, en particular la de usos y demandas, se realizará tanto en situación actual como para el horizonte temporal futuro (uno o varios) considerado en el Plan. La descripción incluirá la identificación de los conflictos entre usos existentes en la cuenca, con objeto de que puedan servir de calibración y contraste a los balances entre recursos y demandas en situación actual. Se considerará también la afección del cambio climático, para lo que se remite a los criterios propuestos para la consideración del cambio climático en los planes hidrológicos, presentados en un capítulo posterior.
En este apartado debe tener cabida un inventario del patrimonio hidráulico, al menos de los elementos que, como pueden ser los grandes embalses, canales o campos de pozos, posibilitan la regulación de los caudales y la acomodación de la oferta natural de recursos a las demandas.
Nuevamente debe tenerse presente que el detalle que ha de ofrecer toda esta información deberá permitir su inclusión en los modelos numéricos a construir y utilizar para el cálculo de los balances o para la estimación del efecto de las presiones sobre el estado de las aguas, tanto en la situación actual, para su diagnóstico, como en la futura a los horizontes de planificación, para verificar el cumplimiento de los objetivos socioeconómicos y ambientales. En consecuencia, no puede limitarse a una descripción cualitativa, sino que se precisarán datos cuantitativos que permitan poner de manifiesto y explicar con objetividad aquellos problemas que el plan deberá identificar y afrontar, así como la estimación de la eficacia de las diversas soluciones consideradas.
- Criterios de prioridad, compatibilidad y orden de preferencia entre usos, bien ya establecidos con carácter general en el ordenamiento jurídico o bien definidos en el Plan, ya sea para todo su ámbito territorial o particularizados por subcuencas o, mejor dicho, unidades de gestión definidas. La finalidad de este trabajo es doble; por una parte, orientará la asignación de los recursos disponibles y, por otra, en el plano de la gestión, puede permitir el establecimiento de procedimientos de expropiación o compra de derechos de unos usos respecto a otros a los que se asocie un menor nivel de prioridad. El abastecimiento de la población, primera prioridad entre todos los usos, puede quedar protegido por la ley.
- Definición de caudales ecológicos, identificando las masas de agua en las que se establecen y el régimen de caudales propiamente dicho. Interesa nuevamente una definición cuantitativa y clara, de tal forma que permita tanto su posterior aplicación como su consideración en el balance, bien sea como una restricción previa a cualquier uso o un uso propiamente dicho.
- Evaluación del estado de las masas de agua superficial y subterránea, a partir tanto de la información de los puntos de control como del análisis de presiones por contaminación puntual y difusa. Como ya se ha indicado en el apartado dedicado al Criterio para evaluar el estado de la calidad de las aguas dentro de los objetivos de la planificación, en función de la información disponible, la evaluación del estado puede tener que limitarse inicialmente a la componente fisicoquímica, a la hidromorfológica o bien, si el nivel de conocimiento lo permite, podrá integrar también la componente biológica.
- Establecimiento de objetivos ambientales para cada masa de agua. De acuerdo con lo expuesto en el apartado Criterio para evaluar el estado de la calidad de las aguas, al que se remite para una explicación más detallada, en las primeras ediciones de los planes con frecuencia es posible que solo sea factible establecer objetivos de calidad conforme a parámetros fisicoquímicos y químicos. Los objetivos se deberán también definir usando parámetros e indicadores concretos, análogos a los de evaluación del estado. Su cumplimiento, de acuerdo con la esperada eficacia de los programas de actuaciones, deberá quedar previsto en la definición de objetivos para un determinado horizonte de planificación, para cuya identificación habrá que considerar el tiempo requerido para implementar las actuaciones y, además, el necesario posterior para que su efecto se haga palpable.
- Asignación y reserva de recursos para usos actuales y futuros mediante la realización de balances que tengan en cuenta los recursos, las demandas actuales y futuras y el régimen de caudales ecológicos; así como, en su caso, otras restricciones previas que deban ser tomadas en consideración, como por ejemplo serían las derivadas de los compromisos internacionales sobre las aguas compartidas. En este contenido se hace un reparto de los recursos entre las distintas demandas, de manera que todas puedan ser adecuadamente satisfechas. El cálculo de estos balances va a precisar de una información plurianual desagregada, tanto en lo referido a los recursos hídricos como a las demandas, y por supuesto, respecto a los elementos que se integren como restricciones.
En cuanto a la situación futura, habrá que incluir las características básicas de las potenciales actuaciones que el plan vaya a incorporar en su programa de actuaciones, en especial aquellas que vayan a servir para mejorar la seguridad hídrica en el futuro, de acuerdo con la programación prevista en el propio plan.
- Criterios para la consideración de los fenómenos extremos (inundaciones y sequías). El enfoque con el que se recomienda abordar esta cuestión, que no puede obviarse en el plan de cuenca, es el presentado en el epígrafe Criterios para la relación entre el plan hidrológico y otros niveles de mayor detalle. Consideración de los fenómenos extremos. Se remite a este apartado para un mayor detalle, si bien lo esencial es que el plan de cuenca no puede resolver por sí mismo los problemas de gestión de sequías ni de evitar o minimizar los daños asociados a las crecidas, sino que constituye un paso previo.
- Análisis económico del sector del agua que identifique la contribución del agua a la economía, así como la sostenibilidad económica del sector del agua con los mecanismos existentes de repercusión del coste de los servicios prestados. Los resultados de este apartado deberán proporcionar información para el diseño de los escenarios futuros (a los horizontes de planificación que se adopten) de demandas y presiones, tomando como base la información socioeconómica y la trayectoria de las políticas sectoriales. Así mismo, este análisis ha de permitir evaluar si la política tarifaria sobre el agua que se viene aplicando en el ámbito de planificación es la adecuada o si precisa correcciones. Igualmente, será necesario recopilar las sendas y las previsiones inversoras de los agentes responsables de la ejecución del programa de actuaciones específicas, así como de sus potenciales colaboradores financieros, para determinar cuál es la dimensión razonable del programa que se vaya a adoptar y el tiempo durante el que, condicionados por unas limitaciones financieras realistas, puede resultar necesario extender la programación de las actuaciones. Todo ello tendrá una directa repercusión en el plazo de cumplimiento de los objetivos de la planificación.
- Programa de actuaciones para alcanzar los objetivos ambientales y la adecuada satisfacción de las demandas. Esto último debe corresponderse con la materialización de la asignación y reserva de recursos propuesta en el Plan. Para un mayor detalle sobre esta cuestión se remite al apartado de Criterios para la definición del programa de actuaciones, incluido dentro del epígrafe de resultados de la planificación hidrológica con visión de GIRH.
- Descripción del proceso de elaboración del plan, que incluya las medidas de consulta y participación pública durante dicho proceso.
- Programa de seguimiento del plan, que constituye el medio para verificar si la implementación del plan es adecuada y, en caso contrario, efectuar los ajustes oportunos. Lo relativo al programa de seguimiento del plan ha sido abordado con detalle en un apartado específico, al que se remite, dentro del epígrafe de Resultados de la planificación con visión de GIRH.
Se recomienda que este contenido mínimo del plan de cuenca quede reflejado en disposiciones de rango legal o reglamentario. Igualmente, como ya se ha señalado para algunos de los contenidos en los criterios correspondientes, se considera de interés que queden reflejados en lineamientos o guías técnicas las tareas y procedimientos concretos para materializar cada uno de los contenidos, algunos de los cuales se reflejarán en el apartado de Contenido y Tareas de la presente Guía.
No obstante, si la definición a nivel legal o reglamentario de este contenido mínimo de los planes de cuenca es compleja debido a la tramitación que requiera, se recomienda, como primer paso, reflejar el contenido mínimo en lineamientos o guías técnicas de fácil tramitación, para continuar después con el detalle de los procedimientos técnicos para materializarlos, de manera que puedan comenzar a elaborarse planes de acuerdo con ellos.
Conviene destacar que, a pesar de tratarse de un contenido mínimo para dar respuesta a los objetivos de la planificación, es un listado suficientemente complejo y prolijo. Por ello, con objeto de facilitar la elaboración y, sobre todo, la posterior implementación del plan de cuenca, se recomienda ser muy cauto a la hora de incluir contenidos adicionales. Conviene asegurar que, caso de incluirse, dichos contenidos adicionales no desvíen el foco de la gestión de los recursos hídricos propiamente dicha, aproximándose más a un plan de gestión de usos del suelo o de gestión de espacios naturales, por ejemplo, o hagan inabordable en la práctica bien la elaboración del plan o bien su aplicación.
Procedimiento de elaboración
El criterio para la definición del procedimiento de elaboración de los planes de cuenca es que debe cumplir tres requisitos fundamentales:
- Garantizar que se desarrollan los contenidos definidos para el plan hidrológico.
- Garantizar que se elabora en coordinación con el resto de planificaciones sectoriales que afectan a los recursos hídricos, lo que requiere la existencia de unos mecanismos adecuados de coordinación interadministrativa. Se remite al apartado de Relación de la planificación hidrológica con otras planificaciones sectoriales para esta cuestión.
- Garantizar la participación pública durante el proceso de elaboración y, en su caso, aprobación, que asegure que se ha escuchado a todos los agentes implicados y que se han analizado sus observaciones y sugerencias. La participación pública será objeto de un capítulo específico de la Guía, por lo que aquí se incluyen exclusivamente algunos aspectos esenciales en relación con el proceso de elaboración de los planes de cuenca.
Por último, se efectúa alguna consideración sobre el procedimiento para abordar los trabajos técnicos básicos tanto del Diagnóstico como de la Propuesta de plan. En principio todos los trabajos se realizan a la escala del ámbito territorial del plan de cuenca, como se expondrá en el apartado de Contenido y Tareas de esta Guía. Sin embargo, es indudable que garantizar una homogeneidad entre todos los planes de cuenca en trabajos como la evaluación de recursos hídricos, el análisis de demandas y presiones, la determinación de caudales ecológicos o la evaluación del estado, es una ventaja que asegura la comparabilidad entre los resultados obtenidos por los distintos planes.
Por ello, se considera de interés que cuando el tamaño del país lo permita, se aborden trabajos como los indicados a escala nacional con el detalle suficiente para ser empleados en la planificación de cuencas. Este planteamiento, además de las ventajas de la homogeneidad y comparabilidad ya reseñadas, aporta también otra adicional, la economía de escala asociada a un mayor ámbito de los trabajos.



