Tarea 3: Previsión de evolución de las demandas

Aunque este tema se desarrolla más ampliamente en el análisis de usos y demandas, por coherencia metodológica se apunta un breve resumen del procedimiento a seguir:

Descripción Metodológica:

Para cada escenario, tomar cada sector y estimar su consumo futuro:

  • Uso urbano: Demanda futura = población futura * dotación bruta per cápita esperada . Ajustar la dotación según el escenario (en uno tendencial podría mantenerse o subir ligeramente si mejora el nivel de vida; en uno eficiente podría bajar por la introducción de dispositivos ahorradores o la aplicación de instrumentos económicos). No olvidar incluir la mejora en coberturas, que deberá alcanzar a toda la población con suficiente garantía: si hoy hay población sin acceso que se piensa conectar en el futuro, eso aumentará demanda, aunque baje la dotación promedio.
  • Uso agrícola: Demanda futura = superficie regada futura * requerimiento hídrico unitario * eficiencia. Conseguir o estimar la superficie que estará bajo riego en el horizonte (apoyado en planes agrícolas) y el consumo por hectárea. Incorporar cambios de cultivos si se saben (p. ej., si van a migrar a frutales de exportación que consumen más agua que los cultivos tradicionales, o viceversa). En este ámbito, las eficiencias pueden representar un factor importante que debe ser considerado. Así, en escenario eficiente, se reduce el requerimiento unitario bruto por mejoras (riego tecnificado, menor evaporación).
  • Industria: Si es factible, proyectar industria sector por sector. A falta de detalle, a veces se usa la elasticidad con PIB: cuánta agua industrial extra se usa por cada 1% de crecimiento industrial. Usar datos históricos locales o de literatura. Aplicar restricciones en escenario eficiente (reuso, tecnologías).
  • Energía hidroeléctrica: Aquí la “demanda” de agua no consuntiva depende de la disponibilidad de caudal para turbinar. Más que proyectar demanda, se puede proyectar producción hidroeléctrica dada la hidrología futura. Si se prevén nuevas centrales, añadir su caudal de turbina necesario.
  • Turismo y ocio: Proyectar en base a visitas esperadas o camas hoteleras proyectadas * consumo por turista. Este dato a veces se correlaciona con crecimiento económico o tendencias de turismo nacional/internacional.
  • Balance oferta-demanda: Al final, para cada escenario, comparar la demanda total proyectada con la disponibilidad de recursos en ese horizonte, lo que requerirá el estudio de los balances tal y como se describen en el apartado balances  de recursos y demandas. Esto conlleva cálculos que permiten estimar también la oferta futura (considerando si se construirán nuevas fuentes: embalses, plantas desalinizadoras, trasvases, etc., o si por cambio climático la oferta natural bajará). Identificar subcuencas o acuíferos que quedarían en déficit (demanda > disponibilidad) en escenarios exigentes. También calcular la evolución de caudales residuales y contaminación: por ejemplo, más población implica la producción de más aguas residuales; si no se amplía el tratamiento, los vertidos crecerán – proyectar carga contaminante futura, lo que puede indicarse en % de aumento.
Producto esperado:

Presentar los resultados de manera comparativa. Por ejemplo, en escenario tendencial la demanda total sube un 30% a 2040; en el eficiente solo 10%; en el de alta demanda 50%. Sectorialmente, quizás el agrícola seguirá siendo el mayor consumidor pero su participación baja si la ciudad crece mucho, etc. Esta información deberá aparecer desagregada para cada unidad de demanda que se considere en los balances, es decir, que intervenga en el cálculo. En estas unidades que será preciso disponer de datos de demanda para cada horizonte temporal y para cada escenario considerado de forma que puedan integrarse en los procedimientos de cálculo de los balances. Hay que ser conscientes de la magnitud del trabajo que todo ello arrastra, puesto que cada colección de datos por escenario y horizonte temporal deberá ser analizado con las herramientas de balance. Por ejemplo, si se trabaja con tres horizontes (actual, futuro próximo y futuro alejado) y tres escenarios (tendencial, ambicioso o previsible y de cambio climático), resultarán, al menos, seis cálculos numéricos del balance, uno para la situación actual, dos para el futuro próximo y otros tres para el alejado, considerando en este caso el cambio climático.

La siguiente tabla muestra, a modo de ejemplo, una posible forma de presentar un resumen de los resultados esperados:

Resumen de previsible evolución de las demandas (valores en hm3/año).

 

Unidad de demanda

Actual

Primer horizonte

Segundo horizonte

Código

Nombre

Tendencial

Previsible

Tendencial

Previsible

C. Climático

UDU-01

Abastecimiento capital

3,425

3,729

3,025

4,112

3,278

3,278

UDU-02

Abast. zona x

1,681

1,710

1,681

1,850

1,700

1,700

UDA-01

Regadíos xxxx

21,391

21,391

18,594

21,391

18,594

16,114

UDI-01

Industria xxx

0,328

0,328

0,328

0,328

0,328

0,328

UDI-02

Industria yyy

0,000

0,000

11,852

0,000

15,637

11,852

Total abastecimiento

Total uso agropecuario

Total uso industrial

SUMA:

Es fundamental incluir las cifras calculadas con los datos reales de la cuenca. También se pueden ilustrar con gráficos (barras comparando consumo actual vs consumo futuro por sector en cada escenario).

A lo largo de todo este trabajo hay que tener en cuenta el uso que se dará a los resultados obtenidos y, en consecuencia, los requisitos particulares que aplican sobre estos resultados intermedios, en especial para su incorporación en las herramientas numéricas de balance.