Caracterización socioeconómica de los usos

El análisis económico de los usos del agua permite comprender el papel del recurso hídrico en la estructura productiva, el bienestar social y la sostenibilidad ambiental de una cuenca o territorio. Esta caracterización debe adaptarse a contextos de fuerte heterogeneidad territorial, institucional y tecnológica, considerando además las asimetrías en el acceso y la eficiencia del uso del agua.

Se debe caracterizar cada tipo de uso significativo del agua en la cuenca, describiendo su aporte económico y social, y cómo el agua contribuye a dicho uso. Para cada sector relevante (abastecimiento urbano, agrícola, energético, turismo, transporte fluvial, pesca, industria, etc.) se incluirá información sobre:

  • Valor añadido bruto (VAB) y producción: Cuánto contribuye el sector a la economía regional y nacional en términos de VAB o valor de la producción asociado al agua. Por ejemplo, en agricultura de riego se medirá el VAB agrícola vinculado al agua y el valor de la producción agrícola obtenida con riego. En turismo, se puede estimar la contribución económica del sector y asociarla al uso hídrico (p. ej. VAB turístico por metro cúbico de agua). Para industria y energía, incluir la producción física (ej. MWh de energía hidroeléctrica) junto a su valor económico. A continuación se muestra un ejemplo de una cuenca española.

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  • Empleo y población dependiente: Número de empleos directos e indirectos que dependen de cada uso del agua, así como población beneficiada o vinculada a esa actividad (por ejemplo, poblaciones rurales en áreas de riego, comunidades pesqueras, trabajadores de hidroeléctricas, etc.). En riego, incluir el empleo agrícola generado y la población rural asociada.

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  • Estructura social y productiva: Describir la composición y organización de cada sector en la cuenca, viendo también su evolución temporal. En agricultura, por ejemplo, el tamaño de las explotaciones, si predominan pequeños productores familiares frente a los agronegocios, la edad de la población rural, formas de tenencia de tierra y organización de regantes. En usos urbanos, detallar la distribución urbana-rural de la población abastecida, niveles de ingreso que pueden afectar consumo. En pesca, señalar si es artesanal o industrial; en turismo, el tipo de operadores (comunitarios, grandes cadenas hoteleras, etc.).
  • Productividad y eficiencia del uso del agua: Calcular indicadores de productividad hídrica, que expresen cuánta riqueza o producción se obtiene por unidad de agua utilizada. Ejemplos: valor añadido bruto por metro cúbico (€/m³ o moneda local/m³) en sectores como turismo o agricultura, en este último caso interesará comparar las productividades en secano y en regadío; o intensidad de uso, que inversamente se expresa como m³ por unidad de valor añadido en industria y energía. En energía hidroeléctrica se puede usar la productividad del agua turbinada (valor económico o cantidad de energía generada por m³ de agua). Estos indicadores estandarizados permiten comparar la eficiencia económica entre sectores (ej.: cuánta agua requiere generar $1 de PIB en agricultura vs. industria), tipos de actividad o territorios.
  • Importancia territorial del uso: Describir la distribución espacial de cada uso en la cuenca y su rol en el desarrollo local. Por ejemplo, mapear las zonas de riego principales y su aporte a las economías locales; identificar municipios o subcuencas cuya economía depende fuertemente de cierto uso (p.ej., una ciudad industrial vs. un valle agrícola). Mencionar interdependencias: p.ej., zonas agrícolas que impulsan industrias agroalimentarias y transporte de mercancías, o cuencas con represas hidroeléctricas que atraen actividades industriales.
Recomendación:

Dado que en muchos países no se dispone de información económica sectorial desagregada por consumo de agua, se recomienda complementar registros oficiales con encuestas sectoriales, entrevistas a prestadores y usuarios, y el uso de coeficientes técnicos por tipo de actividad.