Resultados esperados del análisis económico de los usos del agua
Para que la caracterización económica sea útil en la planificación, los resultados deben presentarse de forma integrada y comparable a distintas escalas:
- Unidades de demanda hídrica: Se debe elaborar la caracterización económica para cada unidad de demanda relevante, de manera homogénea, para comparar entre ellas. Es decir, cada unidad tendrá fichas o tablas con los mismos indicadores clave (consumos actuales y futuros, VAB asociado, eficiencia económica del agua, población servida, etc.), permitiendo identificar qué unidades tienen mayor peso económico o social, cuáles son menos eficientes en uso del agua, cuáles enfrentarán mayor brecha oferta-demanda, etc.
- Ejemplo: Un acuífero o subcuenca A (unidad de demanda agrícola) puede mostrar que genera $X millones de VAB agrícola usando Y hm³/año (productividad $X/Y por hm³) y emplea Z personas. Otra unidad de demanda B (urbano-industrial) podría generar mayor VAB con igual volumen de agua pero también tener retornos contaminantes significativos. Estas comparaciones resaltan la heterogeneidad dentro de la cuenca.
- Escala de cuenca completa: Además de la vista detallada, se deben agregar los resultados a escala de toda la cuenca. Esto implica sumar las demandas de agua de todos los sectores/unidades, obteniendo resultados globales de usos económicos del agua en la cuenca. Asimismo, sumar las contribuciones económicas: por ejemplo, cuánto del PIB regional proviene de actividades vinculadas al agua de la cuenca. Este panorama integrado permite responder: ¿Cuál es la estructura económica global del agua en la cuenca? (ej. X% del uso es agrícola generando Y% del VAB hídrico total, vs Z% del uso urbano generando W% del VAB, etc.). Se obtienen indicadores agregados como VAB total por agua de la cuenca (€/m³), empleo total dependiente del agua, población total servida, etc.
- Indicadores estandarizados para comparabilidad: Para facilitar comparaciones, definir indicadores uniformes aplicables a cada unidad o sector:
- Intensidad de uso hídrico: m³ de agua por unidad de VAB (o inverso VAB/m³) para cada sector/unidad.
- Dotación per cápita: m³ de agua por habitante (en usos poblacionales).
- Empleo hídrico: empleos por hm³ usado, o población dependiente por hm³.
- Productividad agrícola: toneladas de producto por volumen de agua (para comparar eficiencia entre esquemas de riego).
- Índice de dependencia económica del agua: % del PIB local y % del empleo local que dependen de agua (por sub-región).
Presentar estos indicadores en tablas comparativas o gráficos (ej. diagramas de barras comparando VAB/m³ por sector). Esto evidenciará, por ejemplo, que el turismo puede generar mucho más ingreso por m³ que la agricultura, o que el riego emplea a muchas más personas por m³ que la industria, según el caso, informando decisiones sobre asignación y eficiencia.
- Mapas temáticos: Otra forma de asegurar comparabilidad es mediante mapas de la cuenca que muestren indicadores clave por zona. Por ejemplo, un mapa de productividad económica del agua por subcuenca, o un mapa de densidad de demanda (m³/km²) por zona, o la ubicación de las principales zonas de consumo con proporción por sector. Esto proporciona una visualización intuitiva de dónde el agua impulsa más la economía y dónde las presiones son mayores. Se pueden usar para ello escalas de colores o símbolos estándar que facilitarán la comparación.
Esto debe garantizar que los resultados sean coherentes y fácilmente comparables a diferentes niveles: micro (unidad local) y macro (cuenca completa). Así, los planificadores y actores podrán identificar prioridades (por ejemplo, una unidad de demanda con alta importancia socioeconómica pero baja eficiencia puede ser prioritaria en mejoras, o un sector con rápido crecimiento de demanda puede requerir atención especial).



