Criterios para la consideración de la afección del cambio climático sobre los recursos hídricos en régimen natural
Como es conocido se ha constatado una tendencia creciente de aumento de la temperatura. Se trata de una variable climática básica que afecta al resto de variables que determinan el ciclo hidrológico, como la evapotranspiración y la precipitación, alterando tanto su magnitud como su distribución espacial y temporal. Así, la aportación de recursos hídricos en régimen natural, es decir, previa a cualquier intervención humana que afecte a los caudales circulantes también se ve afectada.
Una consecuencia de la afección del cambio climático sobre los recursos hídricos es la alteración de la frecuencia y magnitud de las inundaciones y sequías. No obstante, esta cuestión no se considera en este apartado, puesto que ya ha sido tratada en el apartado dedicado a los Resultados de la planificación hidrológica con visión de GIRH. En él se ha abordado la consideración de estos fenómenos extremos en la planificación hidrológica, con independencia de cuál sea su causa.
Para elaborar un plan hidrológico resulta imprescindible contar con una serie de recursos en régimen natural suficientemente larga con intervalo temporal mensual representativa de la situación producida hasta el momento. Esta serie puede obtenerse mediante diferentes procedimientos, tal como se expondrá en el Inventario de recursos hídricos. Esta serie es un elemento básico para la realización del balance entre recursos y demandas y detectar posibles déficits e incumplimientos de los criterios de garantía de atención a las demandas.
El objetivo que se contempla en el presente epígrafe es disponer de una o varias series representativas de la afección del cambio climático sobre la serie actual. Para ello deben tenerse en cuenta los siguientes aspectos:
- La fuente de información básica reconocida para obtener estas series son los escenarios climáticos de los informes del IPCC, que en 2023 ha publicado los informes de su sexta evaluación. El informe anterior se elaboró en 2013. Este nuevo informe incide en que la región de Centro y Sudamérica es una de las más afectadas por los riesgos asociados a la seguridad hídrica, con un creciente número de personas vulnerables. En estas circunstancias, adaptarse al cambiante régimen de disponibilidad de agua resulta una prioridad. El IPCC pone a disposición pública un conjunto de escenarios climáticos elaborados a escala global por diferentes organismos. Los escenarios climáticos se obtienen simulando el clima global con un modelo de circulación general (MCG) al cual se le ha dado una hipótesis determinada de escenario de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). En el informe de 2013 se consideraban cuatro hipótesis de emisiones denominadas Senda Representativa de Concentración (RCP), que permiten contemplar los efectos de las políticas orientadas a limitar el cambio climático, considerando desde la hipótesis más pesimista correspondiente al escenario tendencial hasta el más optimista, correspondiente a la implementación de políticas que permiten la consecución de las mayores reducciones de emisiones. Sin embargo, la escala de esos escenarios climáticos globales es muy alta para ser utilizada en los estudios de impacto, por lo que es necesario proceder a su regionalización para la obtención de las variables climáticas básicas que permitan calcular la aportación de recursos hídricos en régimen natural afectada por el cambio climático correspondiente al escenario climático considerado. Este proceso, denominado downscaling permite obtener los escenarios climáticos regionalizados, también llamados proyecciones climáticas al haberse llevado a cabo una proyección local. La proyección climática es un escenario climático generado por un modelo climático global, bajo un escenario de emisión determinado y regionalizado mediante una técnica dada de proyección local. La proyección climática sí contiene las variables climáticas básicas para obtener, aplicando las técnicas adecuadas, que se exponen en el apartado de contenido y Tareas, la aportación para el escenario climático considerado.
- El proceso de regionalización de los escenarios climáticos globales a una escala que permita su empleo en la planificación hidrológica es técnicamente complejo y requiere importantes recursos. (en función de las dimensiones de la cuenca puede ser conveniente a escala de cuenca si esta es muy extensa o bien a escala nacional o incluso regional si se trata de países de pequeño tamaño, como puede ser el caso de Centroamérica). Por ello, esta tarea excede a la planificación hidrológica. Las proyecciones climáticas son un insumo tanto para la planificación hidrológica como para otras planificaciones sectoriales que deben ser facilitadas por el organismo competente en materia climática de acuerdo con la organización de cada país. En este sentido cabe destacar los trabajos del Proyecto Euroclima, Programa regional de la UE sobre acción climática en América Latina, donde AECID es una de las agencias implementadoras. A su vez, la situación ideal sería que, una vez disponible la regionalización, que habrá permitido obtener las variables climáticas básicas, la traducción de éstas en series de aportaciones de recursos hídricos en régimen natural mediante un modelo hidrológico fuera realizada por un ente nacional o regional, garantizando la homogeneidad del proceso en todo el territorio considerado. No obstante, si esto no fuera posible, la aplicación del modelo hidrológico podría ser asumida por cada plan hidrológico, puesto que se trata de replicar el procedimiento seguido para obtener la serie de aportaciones en régimen natural representativa de lo realmente sucedido en el período de análisis considerado en el plan hidrológico, tomando como variables climáticas básicas las resultantes de la regionalización de los escenarios.
- La obtención de los escenarios de cambio climático regionalizados está sujeto, en los pasos sucesivos que requiere, a incertidumbres, que hay que considerar cuando se empleen para evaluar impactos del cambio climático, en particular para determinar la afección sobre los recursos hídricos en régimen natural. La incertidumbre respecto al posible porcentaje de reducción del recurso deriva sobre todo de los modelos climáticos y, en menor medida, de los modelos hidrológicos. Las principales fuentes de incertidumbre se van acumulando en las distintas etapas del proceso de regionalización. Dichas fuentes son: las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), las concentraciones GEI y los aerosoles, los modelos globales y las técnicas de regionalización. Las incertidumbres dependen de la variable de que se trate, de la zona geográfica y de la escala y horizonte temporal considerados, creciendo a medida que aumenta el horizonte temporal de la proyección climática. Hay que tener en cuenta, además, que las proyecciones de las variables climáticas derivadas de los resultados de los diferentes modelos de circulación global facilitados por el IPCC no son coincidentes entre sí, lo que constituye una fuente más de incertidumbre. El principal desafío consiste en incorporar la incertidumbre de las proyecciones derivadas del cambio climático en la planificación de los recursos hídricos. Por tanto, el objetivo fundamental no debe ser la determinación de un único porcentaje de reducción de los recursos debido a la ocurrencia del cambio climático en un período determinado. Por el contrario, teniendo en cuenta la imposibilidad de eliminar la incertidumbre, como ya se ha señalado, el objetivo debería ser la identificación de tendencias y el análisis de la robustez y de la resiliencia del sistema de gestión de recursos hídricos ante las situaciones de estrés debidas a la materialización del cambio climático para detectar dónde es más vulnerable y proponer las medidas de adaptación necesarias.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, se propone, como primera aproximación, evaluar la afección del cambio climático sobre los recursos hídricos en régimen natural mediante un porcentaje de variación (habitualmente de reducción, pero que también puede ser de incremento según el modelo de circulación global, la hipótesis de emisiones y las técnicas de regionalización) con respecto a la serie de aportaciones definida como representativa de lo que ha sucedido realmente, que se haya utilizado para la realización de los balances entre recursos y demandas. Así resulta inmediata la obtención de una serie que incorpora la afección del cambio climático asociada al escenario climático de que se trate. Esta serie constituye un input básico para evaluar la vulnerabilidad del sistema de gestión de recursos hídricos resultante del programa de actuaciones propuesto en el plan hidrológico.
La obtención del porcentaje de afección debe realizarse por comparación entre la serie representativa de lo realmente sucedido y la serie derivada de la proyección climática. Como se ha indicado la obtención de la serie afectada por el cambio climático puede ser asumida por cada plan hidrológico, pero no así la regionalización de los escenarios climáticos. El empleo de un único coeficiente anual de relación entre las series es una primera aproximación, que puede ser mejorada por el cálculo de varios coeficientes que tengan en cuenta la variabilidad intraanual del porcentaje de reducción.
En principio, como primera aproximación que puede ser refinada en futuras revisiones del plan hidrológico, se propone utilizar un único coeficiente para todo el ámbito territorial del plan hidrológico. No obstante, si se trata de cuencas muy extensas o cuyas características físicas den lugar a diferencias notables de la afección del cambio climático dentro de la cuenca, podrían diferenciarse zonas geográficas dentro de ella con distinto coeficiente de afección. La factibilidad real de aplicar diferentes porcentajes de afección del cambio climático por zonas dentro de la cuenca dependerá del grado de detalle de la distribución geográfica de las variables climáticas básicas de las proyecciones climáticas.
Este proceso debe realizarse con la selección de proyecciones climáticas que se considere conveniente. Así se dispondrá de un juego de series de aportaciones representativas de la afección para distintos escenarios climáticos. La realización del balance entre recursos y demandas con estas series de aportaciones permitirá detectar, en su caso, la vulnerabilidad del sistema de gestión de recursos hídricos propuesto en el plan frente al cambio climático, su capacidad de recuperación o resiliencia y, en caso necesario, proponer nuevas medidas de adaptación.
Por último, se recomienda acotar el número de proyecciones climáticas consideradas para evaluar la afección del cambio climático sobre los recursos en régimen natural. La combinación de modelos de circulación global, RCPs y técnicas de regionalización puede generar un número muy elevado de proyecciones climáticas. Teniendo en cuenta lo indicado en cuanto a incertidumbre y a que el objetivo es la detección de tendencias y vulnerabilidad del sistema exclusivamente, carece de sentido considerarlas todas. Se recomienda que sea el organismo que ha realizado la regionalización de los escenarios climáticos quien defina los criterios para seleccionar las proyecciones climáticas a considerar o quien efectúe la selección directamente, por ser el que mejor conoce tanto el proceso como la adecuación de la distribución las variables climáticas básicas obtenidas en cada proyección.
La cuestión clave y ajena a la planificación hidrológica es disponer de escenarios climáticos regionalizados de cambio climático que aporten las variables climáticas básicas en la cuenca que permitan la evaluación de las aportaciones en régimen natural para dicho escenario de cambio climático. La determinación de estas aportaciones a partir de dichas variables básicas y del coeficiente o coeficientes de afección de la serie representativa de la situación real para obtener las afectadas por el cambio climático sí podría ser asumida como una de las tareas de elaboración del plan hidrológico. No obstante, la situación idónea sería que esta tarea fuese realizada a nivel nacional, de manera que mediante un procedimiento homogéneo se determinaran los coeficientes de afección para cada ámbito territorial de planificación hidrológica
Si no se dispusiera de escenarios climáticos regionalizados que sean de aplicación en la cuenca cuyo plan hidrológico se desea elaborar, como primera aproximación hasta que se disponga de ellos se recomienda utilizar coeficientes de afección del mismo orden de magnitud que los utilizados en otras cuencas que en la actualidad presenten similares características climáticas y geográficas.



