Tarea 2: Asignación de objetivos de calidad

Objetivos de calidad química y fisicoquímica

Los objetivos de calidad del agua química y fisicoquímica constituyen metas que se desean alcanzar tanto en la actualidad como en el futuro en los distintos horizontes de planificación, en función de los usos actuales y proyectados del recurso. Estos objetivos que deben derivarse de las normas existentes de cada país deben ser técnicamente viables, y socioeconómicamente sostenibles.

  • Definen metas vinculadas a la reducción de contaminantes y mejora de la calidad del agua, mediante el control de parámetros como: nutrientes (nitratos, fosfatos), oxígeno disuelto, coliformes fecales, turbidez, metales pesados, entre otros.
  • Permiten identificar valores umbral para usos prioritarios (consumo humano, riego, recreación, etc.) y establecer compromisos inmediatos y realistas de mejora.

Son criterios cuantificables que indican la calidad mínima que debe tener un cuerpo de agua para sostener un uso determinado. Estos objetivos actúan como referencia técnica y normativa para:

  • Interpretar los resultados del diagnóstico.
  • Evaluar el grado de adecuación del estado del recurso.
  • Orientar la toma de decisiones respecto a medidas de gestión, recuperación o protección.

 Según la Norma por la que se rija, pueden estar definidos como:

  • Concentraciones máximas permitidas (ej. nitratos, coliformes, metales).
  • Rangos aceptables de parámetros físicos o químicos (ej. pH entre 6.5 y 8.5).
  • Frecuencias de cumplimiento (ej. “al menos 80% de las muestras deben cumplir el valor guía”).

Estos objetivos se aplican tanto a las masas con uso asignado como a aquellas sin uso actual, para las cuales se establecen objetivos generales de calidad orientados a prevenir el deterioro y asegurar su aptitud para futuros usos.

⚠️ Importante:

Los objetivos de calidad para cada uno de los usos definidos deberán estar recogidos en las distintas normativas nacionales. En ausencia de estas puede recurrirse a estándares de guías internacionales (OMS o FAO - Guías metodológicas 1 y 2) u otras existentes en la región.

En aquellos cuerpos de agua sin uso asignado, deberán fijarse objetivos generales de calidad, basados en normativa nacional o referencias internacionales, para prevenir su deterioro y mantenerlos aptos para futuros usos.

Objetivos ambientales o ecológicos

Los objetivos medioambientales se fundamentan en la premisa de que un cuerpo de agua en buen estado ecológico, entendido como las condiciones óptimas que debe alcanzar un cuerpo de agua para albergar la vida, debe mantener:

  • Una comunidad biológica estructuralmente compleja y representativa de condiciones naturales.
  • Hábitats adecuados para las especies autóctonas.
  • Un régimen hidrológico suficiente (caudal ecológico).

Estos objetivos no se fijan únicamente a partir de concentraciones químicas, sino que se incluyen de índices biológicos (BMWP, IBF, IDP, IBD, etc.) y otros, definidos en función de condiciones de referencia.

Se debería partir de unos principios técnicos a la hora de formular estos objetivos, en ausencia de los mismos se proponen una serie de estos principios:

  1. Basados en comunidades acuáticas indicadoras, como macroinvertebrados bentónicos, peces, diatomeas o macrófitos.
  2. Comparación con condiciones de referencia: se evalúa la desviación respecto al estado esperado en ausencia de alteraciones significativas.
  3. Multiescala: los objetivos deben formularse por tipo de cuerpo de agua (río, lago, embalse, acuífero con descarga) y tipología ecológica del cuerpo de agua (naturaleza geológica, altitud, clima, caudal base, etc.). (delimitación y caracterización de los cuerpos o masas de agua).
  4. Multicomponente: se combinan métricas biológicas con variables hidromorfológicas (caudal, hábitat) variables fisicoquímicas (nutrientes, oxígeno, temperatura) y químicas.
  5. Gradación cualitativa: expresados en clases (Alta – Buena – Moderada – Deficiente – Mala) según normativa internacional adaptada (DMA-UE, EPA, u otras).

Paso 1: Selección de los grupos biológicos indicativo

Se pueden considerar todos o algunos de los indicados a continuación:

  • En ríos: Macroinvertebrados bentónicos (BMWP, ASPT, IBMWP), peces (IBF), diatomeas (IDP).
  • En lagos o embalses: fitoplancton (clorofila-a, cianobacterias), macrófitas, invertebrados.
  • En zonas costeras o estuarinas: invertebrados bentónicos, comunidades Fito planctónicas.
Recomendación:

Comenzar por macroinvertebrados, por su bajo coste, sensibilidad a presiones múltiples y protocolos regionales existentes (e.g. BMWP-Col, BMWP-CR, IBMWP-México), aun reconociendo su baja correlación con la disponibilidad de hábitat para otras especies de peces o vertebrados.

Paso 2: Definición de las condiciones de referencia

Para cada tipología se deben estimar las condiciones de referencia, entendidas como el estado ecológico esperado de un cuerpo de agua en ausencia o con mínima alteración antrópica significativa. No se trata necesariamente de condiciones absolutamente “prístinas”, sino de un marco comparativo técnico y realista que sirva para evaluar el grado de alteración de los ecosistemas acuáticos. Estas condiciones son la base para definir los valores objetivo de los índices biológicos y otros indicadores ecológicos.

  • Se identifican tramos o cuerpos de agua con mínima o nula alteración (presiones antrópicas ausentes o muy reducidas, incluso si son históricas).
  • Se tienen en cuenta las particularidades naturales propias de cada tipología (p. ej., elevada salinidad natural, aportes de aguas subterráneas, geología específica). evitando no confundir estas características con la existencia de presiones antrópicas.
  • Con esta información se establecen los valores de referencia para los índices seleccionados, así como diversas marcas de clase (muy bueno, bueno, regular, malo y muy malo, por ejemplo) para posibilitar un diagnóstico graduado (Paso 3).
Recomendación:

En contextos con información limitada, las condiciones de referencia podrán definirse de manera progresiva, precisándose en ciclos posteriores a medida que se amplíen las redes de monitoreo y la base de datos disponible.

Paso 3: Establecimiento de clases de calidad

Una vez establecida las condiciones de referencia de cada tipología asignada, es posible establecer clases de calidad para cada indicador utilizado, que suelen mostrarse en forma de intervalos. Estos intervalos deben calibrarse regionalmente. Las guías de la DMA-UE y protocolos como RIVPACS, IBMWP, o IDP pueden servir de referencia.

Ejemplo (Índice BMWP adaptado para una tipología determinada):

Clase de calidad

Estado Ecológico

Intervalo BMWP

Descripción

1

Alto

>120

Comunidad similar a referencia, sin alteración

2

Bueno

90–120

Alteración leve, pérdida puntual de sensibilidad

3

Moderado

60–89

Alteración notable, pérdida de especies sensibles

4

Deficiente

30–59

Dominancia de especies tolerantes

5

Malo

<30

Ecosistema degradado, pérdida de funcionalidad

De manera resumida, para cada cuerpo de agua deberán definirse explícitamente:

Objetivo químico y fisicoquímico orientado a la satisfacción de los usos:

  • Límites máximos permitidos para parámetros críticos, en función del uso actual o previsto del cuerpo de agua.
  • Parámetros prioritarios definidos por normativa nacional y sectorial (salud, agricultura, industria, recreación).
  • Condiciones específicas para zonas de captación y acuíferos estratégicos.
  • En cuerpos sin uso actual, se fijarán objetivos generales de calidad, tomando como referencia normativa nacional o internacional, para prevenir el deterioro y asegurar su aptitud para usos futuros.
  • En cuerpos con condiciones naturales singulares, los límites deberán adaptarse a dichas características para evitar confundir rasgos naturales con presiones.

Objetivos ambientales o ecológicos:

  • Clase de calidad mínima aceptable (por ejemplo, “estado ecológico bueno” según índice BMWP o equivalente).
  • Aplicación de índices biológicos reconocidos en el país o adaptados regionalmente.
  • En cuerpos de agua altamente alterados, se permite definir objetivos escalonados de mejora.
  • En zonas protegidas (reservas hídricas, áreas naturales), los objetivos deben aspirar a mantener el estado alto o bueno, salvo justificación técnica.
  • En contextos con información limitada, los objetivos se formularán de manera progresiva, revisándolos y precisándolos a medida que se amplíe la información disponible.
Recomendación:

Formalizar los objetivos en fichas o tablas por cuerpo de agua, donde se especifique la meta, el plazo, los indicadores de seguimiento, las medidas asociadas y los actores responsables de su cumplimiento.