3.3.10 Delimitación y caracterización de los cuerpos o masas de agua

La delimitación y caracterización de los cuerpos de agua constituye una tarea esencial para comprender la disponibilidad hídrica, su distribución espacial, calidad, funciones ecosistémicas y grado de presión o vulnerabilidad. Incluye tanto cuerpos de agua superficiales (tramos de río, de lagos, embalses, humedales) como cuerpos de agua subterráneos (acuíferos), cuya interacción define el comportamiento integral del sistema hídrico territorial.

El concepto de «cuerpo de agua», ya sea superficial o subterráneo, lleva a la identificación de unidades discretas de análisis sobre las que se realizarán los diagnósticos y se acumulará información. A la hora de delimitar o identificar los cuerpos o masas de agua, habrá que tener en cuenta lo siguiente:

  • Su dimensión debe ser adecuada para responder a los objetivos y al detalle perseguido con el plan hidrológico, racionalizando los esfuerzos de planificación conforme a los resultados perseguidos.
  • Como criterio general debe considerarse que un cuerpo de agua responderá a un diagnóstico, si se requiere diferenciar su situación por zonas es más simple dividir el cuerpo de agua en tantas partes como zonas con diagnóstico diferenciado se identifiquen.
  • Análogamente, puede no tener sentido considerar dos cuerpos de agua contiguos con caracterización y diagnóstico similares. Esto es importante para no llegar a una subdivisión tal que sea incompatible con una adecuada gestión.

Contenidos clave:

Este análisis permite identificar recursos estratégicos, zonas prioritarias de conservación, riesgos de sobreexplotación y oportunidades para el manejo sostenible del agua.

1. Cuerpos de agua superficial

  • Inventario general: Realizar un listado georreferenciado de los cuerpos de agua presentes en la unidad territorial, diferenciando entre naturales (tramos de ríos, ríos, lagos, lagunas, humedales) y artificiales (embalses, represas, canales regulados).
  • Caracterización morfométrica:
    • Superficie, profundidad media y máxima, volumen estimado, estacionalidad (permanente o temporal).
    • Descripción del régimen de llenado y vaciado en el caso de embalses regulados.
    • Cuencas de aporte directo y principales fuentes de alimentación (precipitación directa, escorrentía, afluentes, recarga subterránea).
  • Usos predominantes y funciones:
    • Destinar los cuerpos de agua a su uso actual o planificado: abastecimiento humano, riego, generación de energía, recreación, conservación, pesca o múltiples usos.
    • Evaluar su rol en la regulación hídrica natural: amortiguación de crecidas, recarga de acuíferos, regulación térmica y depuración natural.
  • Estado de conservación y amenazas:
    • Identificar signos de degradación: eutrofización, sedimentación, pérdida de biodiversidad, invasiones biológicas, contaminación puntual o difusa.
    • Evaluar presiones antrópicas actuales: extracción excesiva, ocupación del borde, vertidos no tratados, urbanización acelerada.
    • Relación con zonas de riesgo: cuerpos de agua en áreas propensas a desbordamientos, colmatación o pérdida de conectividad.

2. Cuerpos de agua subterránea (acuíferos)

  • Delimitación hidrogeológica:
    • Identificar y mapear los cuerpos de agua subterránea existentes en el área: acuíferos libres, confinados o semiconfinados, y zonas de transición.
    • Establecer sus límites espaciales (areal y vertical), condiciones geológicas, y conexión con cuerpos superficiales o entre acuíferos.
  • Características físico-hidrogeológicas:
    • Tipo de material geológico (rocas fracturadas, gravas, arenas, materiales finos).
    • Parámetros esenciales: porosidad, permeabilidad, transmisividad, almacenamiento específico.
    • Capacidad de recarga: directa (por precipitación o riego) o indirecta (por escorrentía o filtración desde cuerpos superficiales).
  • Captaciones y usos actuales:
    • Localización de pozos, galerías, perforaciones y norias existentes.
    • Volumen extraído anual, niveles piezométricos, balance hídrico estimado.
    • Usos principales: consumo humano, agrícola, industrial o ecosistémico.
    • Detección de pozos ilegales o usos no regulados.
  • Estado y riesgos:
    • Identificar acuíferos en situación de sobreexplotación, descenso de niveles freáticos, subsidencia o salinización.
    • Análisis de calidad del agua subterránea: conductividad, nitratos, metales pesados, contaminación por agroquímicos u origen geogénico.
    • Vulnerabilidad a la contaminación superficial, en función del tipo de suelo, profundidad del acuífero, prácticas agrícolas y disposición de residuos.

3. Interacción entre aguas superficiales y subterráneas

  • Analizar la relación funcional entre ríos, humedales y acuíferos: zonas de recarga y descarga, flujos cruzados, retroalimentación durante estiajes o crecidas.
  • Identificar tramos de ríos con pérdida o ganancia de caudal por interacción subterránea.
  • Evaluar el impacto de la explotación de aguas subterráneas sobre humedales, manantiales o cursos de agua permanente.
  • Considerar medidas de gestión integrada y restauración ecológica para mantener el equilibrio hidrológico entre sistemas.

 

Recomendación:
  • Usar imágenes satelitales de distintas épocas para observar evolución de superficie y condiciones. Incluir fichas técnicas por cuerpo de agua con variables clave y fotografías de referencia.
  • Utilizar mapas hidrogeológicos regionales, estudios técnicos, datos de perforaciones y redes de monitoreo piezométrico. Incorporar participación de usuarios del agua subterránea para validar la información de usos y detectar conflictos.

Tipificación de cuerpos de agua

La tipificación de cuerpos de agua constituye una etapa esencial dentro del proceso de planificación hidrológica, al permitir agrupar unidades superficiales y subterráneas con características físicas, hidrológicas y ecológicas homogéneas. Esta clasificación funcional posibilita establecer objetivos de calidad técnicamente coherentes, definir condiciones de referencia para la evaluación ecológica, diseñar redes de monitoreo representativas y aplicar medidas de gestión diferenciadas por tipo de cuerpo de agua. Para llevar a cabo esta tipificación el Plan deberá tener en cuenta:

  1. Diferenciación por tipo hidrológico-funcional

Clasificación inicial por tipo genérico:

  • Aguas superficiales: ríos, arroyos, lagos, lagunas, embalses, humedales, aguas costeras.
  • Aguas subterráneas: acuíferos confinados, libres, semiconfinados, manantiales.

Esto define las categorías base para aplicar criterios específicos de tipificación.

  1. Tipificación ecológica de aguas superficiales

Para cuerpos de agua superficiales, la tipificación debería basarse en atributos que determinan la estructura ecológica esperada y las condiciones de referencia.

Variables mínimas sugeridas:

Variable

Tipo

Justificación ecológica

Altitud

Abiótica

Condiciona temperatura, oxígeno, comunidades

Geología

Abiótica

Influye en conductividad, hábitat, sedimentos

Orden fluvial / tamaño

Hidrográfica

Relacionado con conectividad y caudal

Régimen hidrológico

Hidrológica

Permanente / intermitente / efímero

Tipo de lecho / substrato

Morfológica

Influye en disponibilidad de hábitats

Clima / temperatura media

Climática

Afecta la biota esperada

Uso del suelo circundante

Presión antrópica

Indica grado de alteración potencial

  1. Tipificación funcional de acuíferos

Para cuerpos de agua subterráneos, la tipificación considera aspectos hidrogeológicos y de funcionamiento hidráulico:

  • Tipo de acuífero (libre, confinado, semiconfinado).
  • Litología (rocas fracturadas, arenas, calizas, etc.).
  • Profundidad y espesor saturado.
  • Tipo de recarga (directa, indirecta).
  • Vulnerabilidad a la contaminación.
  • Conectividad con cuerpos de agua superficiales.

La combinación de estos criterios permite diferenciar unidades hidrogeológicas con distinta sensibilidad a presiones externas y distintos objetivos de calidad requeridos.

  1. Asignación de unidades tipológicas

Cada cuerpo de agua debe ser asociado a una tipología codificada, que se utilizará para:

  • Definir objetivos de calidad adaptados al tipo.
  • Establecer condiciones de referencia ecológica (para evaluación biológica).
  • Agrupar tramos o masas de agua en la red de monitoreo.
  • Diseñar indicadores e índices específicos (según tipo de masa de agua).

Por ejemplo, un río de montaña alta, permanente, con substrato rocoso y sin alteración significativa podría codificarse como R-MH-P-R-SIN-A.

Seria deseable obtener como resultado:

  • Un listado tipificado de todos los cuerpos de agua inventariados.
  • Una asociación explícita de cada masa de agua a una tipología definida.
  • Un sistema de codificación estandarizado dentro de la base de datos del plan hidrológico.