Sra. Eva Granados, secretaria de Estado de Cooperación Internacional


 

“… un sinfín de horas de trabajo a uno y otro lado del charco para elaborar este documento común que sirva de base para garantizar el aprovechamiento sostenible de los recursos hídricos en la Región…”


Es un privilegio presentar esta Guía de Planificación Hidrológica dirigida al ámbito iberoamericano, que tiene un extraordinario mérito no solo por su contenido técnico, sino también, y esto es clave para la Cooperación Española, porque es fruto del trabajo conjunto de los 22 países del espacio iberoamericano.  

Refleja, por tanto, uno de un objetivo prioritario de la cooperación española: la promoción de partenariados y alianzas para el desarrollo sostenible, que movilicen el conocimiento y acción de todos los actores con los países socios a través del diálogo de políticas y de la participación y el fortalecimiento de capacidades en la planificación, ejecución, seguimiento y evaluación de las acciones de desarrollo. Y así ha sido en este caso. Una labor en la que el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS) de la AECID ha trabajado junto a la Conferencia de Direcciones y Autoridades del Agua (CODIA), los países y las instituciones a través de grupos de trabajo on line, encuentros anuales, presentaciones técnicas, casos de estudio y, en definitiva, un sinfín de horas de trabajo a uno y otro lado del charco para elaborar este documento común que sirva de base para garantizar el aprovechamiento sostenible de los recursos hídricos en la Región, partiendo siempre de un base innegociable: la consideración del agua como un derecho humano en todos los niveles, incluyendo el ordenamiento jurídico de los países. 

Se trata de una iniciativa que comenzó en 2018 y que incorpora una enorme complejidad técnica, en la que se ha logrado avanzar aunando las diferentes visiones de cada país, superando los cambios de responsables políticos y técnicos, y manteniendo siempre el foco en la segunda parte de su título, aquella que dice “en el marco de la gestión integrada de los recursos hídricos”. Ahí radica precisamente la clave y la importancia de esta Guía, que aborda la gestión del agua de forma amplia, entendida como un proceso holístico, dinámico y cíclico, conducente, como fin último, a lograr la seguridad hídrica. Un término que, siguiendo la definición de UN-Water, supone contar con acceso sostenible a agua, en cantidad y calidad adecuada, para las poblaciones y para el sostenimiento de los medios de vida y el desarrollo socioeconómico”, garantizando al mismo tiempo la protección contra la contaminación y la conservación de los ecosistemas.

Me gustaría destacar, además, otros dos aspectos imprescindibles. Por un lado, el hecho de que incorpora, desde el primer momento, los posibles efectos del cambio climático en el proceso planificador, teniendo en cuenta que los impactos son cada vez mayores y el número de eventos climáticos extremos aumenta en todos los lugares del mundo. Por otro, su alineación con los cinco componentes básicos establecidos por el Marco Acelerador para el ODS 6, Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todas las personas): financiación, información, capacitación, gobernanza e innovación.

Estoy seguro de que este documento permitirá seguir avanzando en la Planificación hidrológica a todos los países iberoamericanos, convirtiéndose en un punto de apoyo clave para avanzar en la triple transición social, económica y ecológica en la que estamos inmersos para disminuir brechas de acceso a los servicios de agua y saneamiento y avanzar hacia un mundo más justo e igualitario.