Medidas de adaptación y mitigación

La identificación de medidas de adaptación y mitigación tiene como finalidad reducir la vulnerabilidad y el riesgo asociado a fenómenos extremos en la cuenca, así como fortalecer la resiliencia de los sistemas hídricos, sociales y ambientales. Estas medidas se basan en los resultados de la evaluación de riesgos, vulnerabilidad y resiliencia, y se priorizan según su viabilidad técnica, eficacia y alineación con los objetivos del plan hidrológico. El necesario encaje de este tipo de medidas en el seno del programa general de medidas que acompaña al plan hidrológico debe tenerse presente desde las primeras fases del trabajo.

Las acciones propuestas se deberían estructurar en torno a medidas estructurales y no estructurales, incluyendo soluciones basadas en la naturaleza, para abordar tanto la prevención y mitigación de impactos como la adaptación ante escenarios futuros de cambio climático.

  1. Medidas estructurales
  • Obras y actuaciones físicas que buscan reducir directamente los impactos de fenómenos extremos, como:
    • Presas, embalses y sistemas de derivación para regulación de caudales y almacenamiento de agua en periodos de sequía.
    • Defensas ribereñas, diques y canales de alivio para mitigar el impacto de inundaciones.
    • Sistemas de drenaje urbano sostenible para disminuir la exposición de zonas urbanas a lluvias intensas.
  • Evaluación de las necesidades de mantenimiento y modernización de la infraestructura existente para mejorar su desempeño ante eventos más intensos o frecuentes.
  1. Medidas no estructurales
  • Acciones de planificación, regulación y gestión que buscan reducir el riesgo sin necesidad de obras físicas, como:
    • Ordenamiento territorial que evite la ocupación de zonas inundables y fomente usos del suelo compatibles con el riesgo.
    • Sistemas de alerta temprana para sequías e inundaciones, integrados con planes de actuación de protección civil.
    • Protocolos de manejo de embalses y de explotación de acuíferos para optimizar la respuesta ante sequías.
    • Planes de gestión de la demanda de agua y campañas de uso eficiente en contextos de riesgo de sequía.

La participación comunitaria en las medidas no estructurales

La participación activa de las comunidades es un elemento clave para la efectividad de las medidas no estructurales, ya que potencia la apropiación local, facilita la implementación de estrategias preventivas y fortalece la resiliencia social.

  • Importancia de la participación comunitaria:
    • Genera apoyo y aceptación social de las medidas.
    • Permite aprovechar el conocimiento local y la cercanía al territorio.
    • Promueve el empoderamiento comunitario y el aumento de la resiliencia.
    • Facilita la creación de redes de colaboración y alianzas locales.
  • Estrategias para involucrar a la comunidad:
    • Aportar conocimiento mediante educación, sensibilización, talleres y campañas.
    • Incluir a la comunidad en la toma de decisiones (reuniones, consultas, encuestas).
    • Fomentar la transparencia, la comunicación clara y el diálogo constante.
    • Impulsar el voluntariado y la participación activa, con roles definidos.
    • Definir colectivamente estrategias de actuación en situaciones de riesgo.
    • Establecer coordinación con organizaciones sociales e instituciones locales implicadas.
  1. Soluciones basadas en la naturaleza (SbN)
  • Medidas que aprovechan o restauran funciones naturales de los ecosistemas para la reducción del riesgo, como:
    • Recuperación de llanuras de inundación para laminar avenidas.
    • Restauración de humedales, bosques riparios y suelos con alta capacidad de infiltración.
    • Reforestación y manejo de cuencas altas para reducir la erosión y mejorar la regulación hídrica natural.
  • Integración de estas soluciones en planes de adaptación, ya que pueden ofrecer beneficios múltiples (protección frente a extremos, biodiversidad, calidad de agua).
  1. Medidas de adaptación al cambio climático
  • Incorporación de proyecciones climáticas para dimensionar las medidas a largo plazo, considerando la evolución de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos.
  • Flexibilización de normas y criterios de diseño de infraestructura, con periodos de retorno actualizados.
  • Estrategias de diversificación de fuentes de agua, recarga artificial de acuíferos y gestión integrada para aumentar la resiliencia de la cuenca.
  1. Priorización y planificación de medidas
  • Evaluación de las medidas en términos de eficacia, coste, co-beneficios ambientales y sociales.
  • Integración de las acciones en un programa de medidas del plan hidrológico, vinculando cada medida con el riesgo que mitiga.
  • Coordinación con otros instrumentos como planes de sequías, planes de gestión del riesgo de inundación y programas de adaptación al cambio climático.

El siguiente cuadro muestra a modo de ejemplo, algunas medidas de adaptación y mitigación, organizadas por tipo de fenómeno extremo, diferenciando entre medidas estructurales, no estructurales y soluciones basadas en la naturaleza.

Tipo de fenómeno extremo

Medidas estructurales

Medidas no estructurales

Soluciones basadas en la naturaleza (SbN)

Sequías

- Presas y embalses para almacenamiento de agua- Sistemas de interconexión de fuentes y trasvases- Infraestructuras de recarga artificial de acuíferos

- Planes de gestión de sequías- Optimización de la explotación de acuíferos- Gestión de la demanda y campañas de ahorro

- Restauración de humedales para retención de agua- Reforestación en cabeceras para mejorar la infiltración

Inundaciones

- Diques y defensas ribereñas- Canales de desvío y laminación de avenidas- Sistemas de drenaje urbano sostenible

- Ordenamiento territorial evitando ocupación de llanuras de inundación- Sistemas de alerta temprana y planes de emergencia- Normas de construcción adaptadas a riesgo

- Recuperación de llanuras de inundación- Restauración de bosques riparios- Mejoras en la conectividad fluvial para disipar caudales

Tormentas intensas y eventos combinados

- Mejora de desagües pluviales y alcantarillado- Tanques de tormenta y zonas de almacenamiento temporal- Refuerzo de infraestructuras críticas

- Protocolos de protección de infraestructuras- Planes de mantenimiento preventivo- Coordinación con sistemas meteorológicos y de alerta

- Gestión de suelos para aumentar la infiltración- Franjas vegetadas y barreras naturales- Protección de áreas costeras y estuarios vulnerables

En resumen, se debe aspirar a que con el desarrollo de las medidas de adaptación y mitigación se genere:  

  • Listado de medidas estructurales, no estructurales y basadas en la naturaleza, clasificadas según el tipo de riesgo y fenómeno extremo al que responden.
  • Mapa de medidas propuestas, que muestre su ubicación y relación con las áreas de mayor vulnerabilidad.
  • Síntesis técnica de adaptación y mitigación, que sirva de base para el programa de medidas del plan hidrológico.

Metodología de priorización de medidas de adaptación y mitigación

La priorización de medidas permite seleccionar las acciones más eficaces y sostenibles para reducir riesgos por fenómenos extremos, optimizando recursos y asegurando la coherencia con los objetivos del plan hidrológico. Esta metodología sigue un enfoque sistemático, transparente y participativo, compuesto por cuatro fases:

1. Identificación del riesgo y de las necesidades de intervención

  • Definir el tipo de fenómeno extremo al que responde cada medida (sequía, inundación, eventos combinados).
  • Localizar las zonas de riesgo prioritarias, basándose en el análisis de exposición, vulnerabilidad y resiliencia.
  • Relacionar medidas preliminares con los riesgos identificados, incluyendo medidas estructurales, no estructurales y SbN.

Resultado esperado: Lista inicial de medidas asociadas a riesgos específicos de la cuenca.

2. Evaluación multicriterio de medidas

Cada medida se evalúa considerando criterios técnicos, ambientales, sociales y económicos:

  • Impacto y efectividad: Capacidad de reducir riesgo y daños esperados.
  • Coste-efectividad: Relación entre beneficio esperado y recursos requeridos.
  • Co-beneficios ambientales y sociales: Beneficios adicionales como conservación de biodiversidad, mejora de calidad de agua o valor social para las comunidades.
  • Viabilidad técnica y operativa: Disponibilidad de tecnología, facilidad de implementación y mantenimiento.
  • Compatibilidad con la planificación territorial y el cambio climático: Alineación con políticas existentes y resiliencia futura.

Prioridad especial: Se recomienda dar preferencia a Soluciones basadas en la Naturaleza siempre que cumplan los criterios de efectividad, ya que proporcionan beneficios múltiples y mayor sostenibilidad a largo plazo.

Resultado esperado: Matriz multicriterio con puntuación y clasificación preliminar de medidas.

3. Validación participativa

  • Talleres y mesas técnicas con autoridades, comunidades locales, gestores de cuenca y actores clave.
  • Presentación de la matriz de priorización y ajustes según la experiencia y percepción local del riesgo.
  • Inclusión de conocimiento tradicional y comunitario, útil para validar la factibilidad de medidas SbN y no estructurales.

Resultado esperado: Lista de medidas consensuada, ajustada a la realidad social, ambiental y económica de la cuenca.

4. Selección final y programación

  • Seleccionar las medidas priorizadas para su incorporación al programa de medidas del plan hidrológico.
  • Asignar e identificar responsables, plazos y fuentes de financiación, diferenciando medidas estructurales, no estructurales y SbN.
  • Garantizar la coherencia con otros planes especiales (Planes de Sequías, Gestión del Riesgo de Inundación, Programas de Adaptación al Cambio Climático).

Resultado esperado: Programa de medidas priorizadas con justificación técnica y documentación de la metodología de priorización para asegurar transparencia y trazabilidad.