Tarea 3: Estimación de la demanda de agua
Se recomienda que el cálculo de la demanda se realice mes a mes con idea de definir un año tipo que pueda cubrir las necesidades de los usos, y que pueda ser trasladado a la caracterización de unidades de demanda para su posterior modelización en los balances.
Resultará imprescindible documentar, para cada unidad de demanda, los atributos clave antes indicados.
La estimación de la demanda de agua consiste en calcular los caudales mensuales requeridos por cada tipo de uso (urbano, agrario, industrial, ambiental (si aplica), utilizando métodos directos, indirectos o modelos, según la disponibilidad de datos. En esta etapa, el objetivo es estimar los volúmenes actuales de consumo por tipo de uso y unidad de demanda, sin considerar aún su distribución temporal.
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Método |
Requiere datos históricos |
Requiere modelación |
Adecuado para... |
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Consumo histórico real |
Sí |
No |
Áreas urbanas con medidores |
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Coeficientes técnicos |
No |
No |
Uso industrial, agrícola |
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Modelos de simulación |
No |
Sí |
Proyecciones agrícolas, urbanas |
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Estimaciones participativas |
No |
No |
Contextos sin datos |
La estimación se debe expresar en unidades compatibles con los balances hídricos del plan, pudiendo utilizarse m³/día para demandas puntuales o m³/mes para planificación general. La suma de las demandas sectoriales permite conocer la presión total sobre los recursos disponibles por unidad de demanda y por cuenca.
Demandas urbanas
La demanda de agua urbana depende de varios factores determinantes, entre los que destacan la población y sus hábitos culturales, el tipo de vivienda, las industrias y servicios conectados y los planes de crecimiento urbano. La demanda urbana, según se haya definido, puede incluir el consumo doméstico, no doméstico (comercial e industrial), los servicios (baldeo de calles, riego de zonas ajardinadas y otros) así como las pérdidas en el sistema de distribución, que en algunos casos llegan a ser muy significativas.
Considerando todo ello, las dotaciones medias en Latinoamérica varían entre países, por ello, con carácter meramente indicativo pueden considerarse los valores que se indican en la siguiente tabla:
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País |
Dotación (l/hab/día) |
Observaciones |
Fuente |
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Argentina |
250-300 |
Valor para grandes ciudades. En zonas rurales cae hasta 100 l/hab/día. |
ENOHSA |
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Bolivia |
80-200 |
Mayores dotaciones en grandes ciudades |
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Brasil |
150-200 |
Promedio nacional 155 l/hab/día. |
Sistema Nacional de Información sobre Saneamiento |
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Chile |
120-200 |
Santiago: 180 l/hab/día |
Norma NCh 819 y estudios DGA. |
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Colombia |
100-300 |
Bogotá: aprox. 170 l/hab/día |
RAS 2000 |
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Costa Rica |
150-250 |
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Instituto Costarricense de Acueductos |
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Ecuador |
120-220 |
En zonas rurales menos de 100 l/hab/día. Quito: 160-180 l/hab/día |
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El Salvador |
100-200 |
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ANDA |
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España |
180-340 |
Dotación suministrada a efectos de cálculo de la demanda |
Instrucción de Planificación Hidrológica |
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Guatemala |
100-180 |
Valores estimados en planificación urbana |
SEGEPLAN |
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Honduras |
100-180 |
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México |
150-300 |
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Normativa - CONAGUA |
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Nicaragua |
100-150 |
120-130 l/hab/día en zonas urbanas |
ENECAL |
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Panamá |
200-300 |
Ciudad de Panamá: aprox. 250 l/hab/día |
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Paraguay |
150-200 |
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Perú |
120-250 |
Lima: 170-220. |
SEDAPAL |
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Portugal |
150-200 |
Incluye pérdidas |
ERSAR |
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República Dominicana |
150-250 |
Santo Domingo: 180 l/hab/día |
INAPA |
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Uruguay |
180-250 |
Promedio ciudades, aprox: 220 l/hab/día |
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Venezuela |
200-300 |
Con deficiencias en suministro. |
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Independientemente de estos valores de referencia, puede afrontarse un cálculo específico, para ello se sugiere un procedimiento que se estructura en cinco pasos:
Descripción Metodológica:
A falta de la estimación que pueda proporcionar la autoridad competente se podría usar la metodología propuesta.
Paso 1: Estimar la población urbana; Población urbana permanente y estacional y su crecimiento
- Población permanente: Número de personas que residen de manera constante en una ciudad o municipio. Se recomienda utilizar cifras actualizadas de censos nacionales, registros o padrones municipales y estimaciones basadas en el crecimiento poblacional para los horizontes temporales futuros.
- Población estacional: En zonas turísticas o agrícolas, la población puede variar a lo largo del año según la temporada. Es necesario estimar cuántas personas adicionales se encuentran en la ciudad en ciertos períodos del año, pudiendo utilizar para ello factores de multiplicación basados en estadísticas históricas de movilidad, número de plazas hoteleras, segundas residencias…
- Crecimiento de la población: En el ámbito de la CODIA las ciudades experimentan un crecimiento urbano acelerado, en parte de naturaleza interna (crecimiento vegetativo) y en parte a costa de las zonas rurales que pueden ver mermada su población. Por ello no sorprende que San Pablo, Ciudad de México o Buenos Aires se encuentren entre las 20 cuidades más pobladas del planeta. Es importante estimar cómo se evolucionará la población en los próximos años. Esto ayudará a calcular la demanda de agua en el futuro y a planificar la infraestructura necesaria. En este sentido hay que tener en cuenta los planes urbanísticos y de expansión de la ciudad, como nuevos desarrollos residenciales, industriales o comerciales, ya que aumentan la demanda de agua. Se trata de un dato proyectado que estima el crecimiento de la población, por lo que un método para su cálculo puede ser el uso de la tasa de crecimiento anual media histórica (r). A tal efecto se podría usar la siguiente fórmula:
Pt=P0×(1+r)t
Donde:
- Pt = población proyectada t años más allá del actual.
- P0 = población actual.
- r= tasa de crecimiento anual (obtenida de proyecciones demográficas).
- t = número de años en el futuro.
Paso 2: Estimar consumo doméstico
Para estimar el consumo doméstico es indispensable determinar los tipos de vivienda y dotaciones hídricas:
- Tipos de vivienda: Diferenciar entre viviendas principales (residencia habitual) y secundarias (ocupadas en ciertas épocas del año).
- Consumo por persona: Determinar el consumo medio de agua por habitante al día (Cp), el cual puede variar según el nivel de desarrollo del área y los hábitos de consumo. Este valor se puede obtener de normativas locales o estudios de consumo anteriores.
- Consumo total doméstico: Se calcula multiplicando el consumo por persona por la población.
Se podría usar la siguiente fórmula:
Ddom=P×Cp
Donde:
- Ddom= Demanda total doméstica (m³/día).
- P = Población total (permanente y estacional).
- Cp = Consumo promedio per cápita (m³/persona/día).
Paso 3: Estimación de la demanda No doméstica (comercial e industrial)
Para estimar la demanda No domestica es necesario calcular la población equivalente industrial y sumar el consumo de agua de las industrias conectadas. Para ello es necesario la:
- Identificación de sectores: Identificar los principales sectores que requieren agua, tales como la industria, comercio y servicios.
- Población equivalente (P.E.): Calcular la población equivalente para cada sector utilizando el siguiente enfoque:
P.E.=Cp/Dsector
Donde:
-
- Dsector = Demanda de agua del sector industrial o comercial.
- Cp = Consumo promedio per cápita
Paso 4: Análisis de las pérdidas en el sistema de distribución
Es necesario tener en cuenta las pérdidas en el sistema de distribución y ajustar la demanda de acuerdo con la eficiencia del sistema. La comparación entre el caudal servido y el finalmente vertido después de su utilización puede ayudar a evaluar estas pérdidas. A tal efecto, se puede diferenciar entre:
- Pérdidas técnicas: Se refiere a las fugas debido a defectos en la infraestructura (tuberías rotas, envejecimiento de la red). Se puede estimar como un porcentaje del volumen total de agua distribuido.
- Pérdidas no técnicas: Incluyen fraudes, errores de medición o usos no registrados. Se deben estimar con base en estudios de eficiencia histórica de la red.
- Estimación de pérdidas total: Considerar un porcentaje de pérdida estándar para el área o ciudad en estudio, que generalmente variará dependiendo de la eficiencia de la red.
Paso 5: Ajuste de la demanda con pérdidas
La demanda deberá ajustarse sumando las pérdidas al volumen neto calculado. Para ello se puede recurrir a la siguiente formula:
Demanda ajustada: La demanda ajustada por pérdidas es:
Dajustada=Dtotal×(1+Perdida%)
Además del consumo doméstico y comercial, debe considerarse el consumo institucional, correspondiente a instalaciones como escuelas, hospitales, oficinas públicas y centros deportivos; servicios de limpieza y baldeo de calles, riego de zonas ajardinadas, etc, lo que puede tener un peso considerable en ciudades grandes o zonas administrativas. Este tipo de consumo, aunque muchas veces se agrupa con el sector público, tiene características propias que conviene estimar por separado cuando los datos lo permiten.
En ausencia de información
- Usar rangos de dotación (ej. 100–200 L/hab/día según tipología)
- Estimar población con censos y tasas de crecimiento locales
- Aplicar coeficientes de pérdidas del sistema tipo (20%–50%)
Demanda agraria
El proceso de estimación de la demanda agraria se divide en varias etapas, cada una con metodologías específicas que permiten obtener resultados precisos y aplicables en planificación. A falta de la estimación que pueda proporcionar la autoridad competente se podría usar la metodología seguidamente propuesta.
Descripción Metodológica:
Paso 1: Identificación de cultivos y superficies cultivadas
El primer paso para estimar la demanda hídrica agraria es identificar qué cultivos se siembran en la cuenca y cuánta superficie ocupan. Esta información es clave, ya que cada tipo de cultivo tiene diferentes requerimientos de agua dependiendo de su ciclo de crecimiento, su eficiencia en la captación del agua y las condiciones climáticas de la zona. Para llevar a cabo esta tarea, se pueden utilizar diversas fuentes de información:
- Registros oficiales: Los ministerios de agricultura, los censos agropecuarios y las asociaciones de agricultores suelen disponer de datos actualizados sobre los cultivos predominantes en una región y su extensión.
- Imágenes satelitales y cartografía: Herramientas de observación remota, como Landsat, MODIS u otros, permiten identificar el uso del suelo a partir de firmas espectrales que diferencian entre usos del suelo, cultivos, áreas forestales y otros usos.
- Trabajo de campo y encuestas: Las visitas a la zona de estudio y las entrevistas con agricultores pueden complementar la información documental y ayudar a detectar cultivos emergentes o prácticas de riego que no están registradas oficialmente.
Con estos datos, se pueden generar mapas de uso agrícola del suelo mediante Sistemas de Información Geográfica (SIG), lo que permitirá visualizar la distribución espacial de la agricultura en la cuenca.
Paso 2: Determinación de los requerimientos
Una vez identificados los cultivos y su extensión, el siguiente paso es calcular cuánta agua necesitan para su desarrollo. La demanda hídrica de un cultivo se determina en función de su evapotranspiración (ETc), que es la cantidad de agua que se consume por incorporación en el producto, evaporación del suelo y transpiración de las plantas. Las autoridades agrarias, nacionales o regionales, pueden tener estimaciones específicas de estas necesidades hídricas, que lógicamente deberán ser tenidas en cuenta en el plan hidrológico. A falta de esta información de referencia, será preciso realizar su estimación.
Para estimar la evapotranspiración del cultivo, puede seguirse un procedimiento estándar basado en dos variables principales:
- Evapotranspiración de referencia (ET₀): Se calcula utilizando, por ejemplo, la ecuación de Penman-Monteith, (Guía metodológica 3) que considera factores climáticos como temperatura, humedad, radiación solar y velocidad del viento. Esta información se obtiene de estaciones meteorológicas o bases de datos climáticas como FAO CLIMWAT.
- Coeficiente del cultivo (Kc): CCada cultivo tiene un coeficiente específico que varía según su etapa de crecimiento. Multiplicando ET₀ por el coeficiente Kc correspondiente, se obtiene la evapotranspiración real del cultivo (ETc).
Paso 3: Cálculo de la demanda bruta
No toda el agua aplicada a los cultivos es utilizada eficientemente por las plantas. Parte del recurso se pierde por escorrentía, evaporación o percolación profunda. La eficiencia del sistema de riego influye directamente en la cantidad de agua que realmente debe extraerse de la fuente para satisfacer la demanda agrícola. Esta eficiencia global del sistema se distribuye clásicamente en tres categorías o factores: eficiencia en el transporte, eficiencia en la distribución y eficiencia de aplicación.
La eficiencia de transporte se refiere a las pérdidas que ocurren durante el traslado del agua desde la fuente (río, embalse, pozo, canal principal) hasta el punto de entrada al sistema de distribución parcelaria. Estas pérdidas pueden deberse a filtraciones en canales, evaporación en cauces abiertos, fallas estructurales o manejos inadecuados del sistema principal.
- Valores típicos (Manual FAO 56, 1998: Crop Evapotranspiration – Guidelines for computing crop water requirements):
- Canales de tierra sin revestimiento: 60–80%
- Canales revestidos o tuberías cerradas: 90–98%
En contextos rurales con infraestructura deteriorada, estos valores pueden descender significativamente.
La eficiencia de distribución considera las pérdidas entre el sistema de transporte y los puntos de entrega a nivel de parcela o lote agrícola. Aquí se incluyen fugas en redes secundarias, maniobras incorrectas, tiempos de respuesta lentos o mal dimensionamiento de las redes de reparto.
- Valores típicos (Manual FAO 56, 1998: Crop Evapotranspiration – Guidelines for computing crop water requirements):
- Redes secundarias abiertas: 70–85%
-
- Redes presurizadas o modernizadas: 85–95%
En cuanto a la aplicación, este parámetro representa la fracción del agua que, una vez en la parcela, es efectivamente aprovechada por el cultivo. Depende del tipo de sistema de riego instalado y de su manejo.
Algunos valores de eficiencia de aplicación típicos de los sistemas de riego son (Guía metodológica 1):
- Riego por gravedad: 40-60%
- Riego por aspersión: 60-80%
- Riego por goteo: 90-95%
Para ajustar la demanda de riego considerando estas pérdidas, se usa la fórmula:
Db= ETc/ Er
Donde:
- Db = Demanda bruta de riego (m³/día).
- Er = Eficiencia del riego (porcentual).
En zonas donde exista precipitación significativa durante el ciclo del cultivo, debe estimarse la precipitación efectiva (Pef), es decir, la parte de la lluvia que realmente es aprovechada por el cultivo para su desarrollo. Esta se resta a la evapotranspiración estimada para obtener la demanda neta real del cultivo:
ETn=ETc−Pef
Donde:
- ETn = Evapotranspiración neta (m³/día o mm/día).
- ETc = Evapotranspiración del cultivo.
- Pef = Precipitación efectiva.
Esta corrección es especialmente relevante en regiones donde las lluvias aportan un volumen sustancial durante el ciclo de cultivo, reduciendo así la necesidad de riego artificial. Así, las necesidades hídricas netas pueden calcularse para una determinada probabilidad de precipitación efectiva que, por ejemplo, cubra necesidades en el 80% de los años.
En ausencia de información.
- Usar imágenes satelitales para estimar superficies.
- Aplicar dotaciones por cultivo (m³/ha/año).
- Validar con agricultores o técnicos locales.
Demanda ganadera
La demanda ganadera representa el volumen de agua requerido para el consumo directo de los animales (abrevadero), la limpieza de las instalaciones (granjas) y otros servicios asociados.
A falta de la estimación que pueda proporcionar la autoridad competente se podría usar la metodología propuesta, con un enfoque por pasos basado en el número de cabezas de ganado por categoría productiva, multiplicado por coeficientes de consumo promedio diario y ajustado por condiciones climáticas y manejo.
Paso 1: Identificación de las categorías ganaderas
Para cada unidad se deben identificar las principales especies y categorías productivas relevantes obtenidas de censos agropecuarios, registros oficiales del sector ganadero, encuestas productivas locales.:
- Bovinos: leche, carne, doble propósito.
- Porcinos: crianza, engorde.
- Ovinos y caprinos.
- Avícola: pollos de engorde, gallinas ponedoras, otras aves.
- Cunícola: conejos de cría y asimilados.
- Equinos, búfalos u otros (si aplican localmente).
Paso 2: Determinación de la población ganadera por unidad de análisis
Debe establecerse la cantidad de animales por especie y categoría, por unidad espacial (cuenca, municipio, distrito de riego, etc.).
- En contextos sin datos detallados, se puede estimar por densidad ganadera (cabezas/km²) y superficie ganadera identificada en cartografía de uso del suelo.
- En zonas extensivas, se pueden usar relaciones típicas de carga ganadera: ha/UGG (unidad ganadera grande).
Paso 3: Aplicación de coeficientes de consumo de agua
Multiplicar el número de animales por coeficientes estándar de consumo medio diario (litros/animal/día), ajustado por tipo de explotación (intensiva/extensiva) y condiciones climáticas (templado/cálido/árido).
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Categoría |
Rango típico de consumo (L/día) |
Observaciones |
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Bovino de leche |
60–120 |
Según producción y temperatura |
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Bovino de carne |
40–70 |
En pastoreo, menor extremo |
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Porcino (engorde) |
10–20 |
Depende de edad/peso |
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Ovino/Caprino |
3–8 |
Mayor en clima seco |
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Aves (pollos/ponedoras) |
0,2–0,4 |
Por cabeza |
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Equino |
30–45 |
Intensivo o trabajo |
Referencias: FAO (2011), CONAGUA (2015), estudios de SENASA (Argentina), INTA, EMBRAPA, ICA (Colombia).
Paso 4: Cálculo del volumen anual y mensual de la demanda ganadera
El volumen total por especie se calcula como:
Demanda anual o mensual (m³)=N×C×D÷1000
Donde:
- N = número de animales
- C = consumo medio diario (L/día)
- D = días de permanencia en el sistema (normalmente 365, o 30 para estimaciones mensuales)
- 1000 = factor de conversión a m³
Demanda industrial
El cálculo de la demanda industrial requiere una aproximación flexible en función de la información disponible. En contextos donde no existen datos reportados, se recomienda una metodología por pasos basada en la combinación de fuentes secundarias, clasificación industrial y aplicación de coeficientes técnicos de consumo. No obstante, el uso del agua en el sector energético suele responder a necesidades específicas según las características de las instalaciones. En sectores críticos, como la generación de energía térmica, se requiere un tratamiento específico debido a su volumen y tipología de uso del agua.
A falta de la estimación que pueda proporcionar la autoridad competente se podría usar la metodología propuesta seguidamente:
Descripción Metodológica:
Paso 1: Identificación y caracterización de la industria en la cuenca
El primer paso es identificar las industrias presentes en la cuenca y clasificar su actividad productiva. Este análisis permite definir los tipos de procesos que consumen agua y las fuentes de abastecimiento utilizadas (aguas superficiales, subterráneas o redes públicas). Para ello, se pueden utilizar diversas fuentes de información:
- Registros oficiales: Datos de ministerios de industria, registros de concesiones de agua, catastros industriales y censos económicos.
- Informes de entidades ambientales: Estudios de impacto ambiental y auditorías hídricas de las empresas.
- Trabajo de campo y encuestas: Visitas a las industrias y entrevistas con operadores para obtener información detallada sobre su consumo de agua y estrategias de eficiencia hídrica.
También deberá preverse la previsible evolución del sector industrial para estimar su demanda en los distintos horizontes temporales de planificación. Una vez recopilada esta información, se pueden clasificar las industrias según su consumo de agua en tres categorías principales:
- Industrias de bajo consumo: Usan agua principalmente para servicios generales (oficinas, refrigeración, limpieza). Ejemplos: fábricas de productos electrónicos, ensamblaje de vehículos.
- Industrias de consumo moderado: Usan agua en procesos productivos, pero con posibilidades de recirculación y reutilización. Ejemplos: industria textil, manufactura de alimentos.
- Industrias de alto consumo: Requieren grandes volúmenes de agua y generan efluentes significativos. Ejemplos: minería, refinamiento de petróleo, siderurgia, papelera.
Con esta clasificación, se puede generar un mapa de distribución industrial en la cuenca utilizando Sistemas de Información Geográfica (SIG) para visualizar zonas de alta demanda.
Paso 2: Determinación del consumo específico por tipo de industria
El siguiente paso es cuantificar la demanda de agua de cada industria. Idealmente, esto puede estimarse a partir de registro de datos reales de utilización y consumo de agua por tipo de industria. A falta de esta información, se puede trabajar con coeficientes de consumo unitario obtenidos de fuentes bibliográficas, que representan el volumen de agua requerido por unidad de producción o por empleado. Estos coeficientes pueden obtenerse de:
- Normativas internacionales: Datos de la FAO, la OMS o estudios de la OCDE sobre eficiencia en el uso del agua en la industria.
- Estudios nacionales y sectoriales: Informes de ministerios de industria o medio ambiente.
- Registros de consumo reportados por las industrias: Información directa de facturación de agua o auditorías hídricas.
Para calcular el consumo total de una industria, se multiplica el coeficiente de consumo por la cantidad de producción:
Di=Ci×Pi
Donde:
- Di = Demanda de agua de la industria (m³/día o m³/año).
- Ci = Coeficiente de consumo específico (m³/unidad de producción).
- Pi = Producción total (unidades/año o toneladas/año).
A falta de mejor información, y siempre teniendo en cuenta la especificidad de cada caso, pueden tomarse como referencia o estimación indicativa los valores de dotación que se indican en la siguiente tabla (Fuente: Instrucción de Planificación Hidrológica – España, levemente modificado):
|
Subsector industrial |
m3/empleado/año |
m3/1.000 $ VAB (año 2000) |
|
Alimentación, bebidas y tabaco |
470 |
13,3 |
|
Textil, confección, cuero y calzado |
330 |
22,8 |
|
Madera y corcho |
66 |
2,6 |
|
Papel, edición y artes gráficas |
687 |
21,4 |
|
Industria química |
1.257 |
19,2 |
|
Caucho y plástico |
173 |
4,9 |
|
Otros productos minerales no metálicos |
95 |
2,3 |
|
Metalurgia y productos metálicos |
563 |
16,5 |
|
Maquinaria y equipo mecánico |
33 |
1,6 |
|
Equipo eléctrico, electrónico y óptico |
34 |
0,6 |
|
Fabricación de material de transporte |
95 |
2,1 |
|
Industrias manufactureras diversas |
192 |
8,0 |
Las industrias del sector energético térmico requieren un enfoque separado, dado que el agua se utiliza como fluido de refrigeración, medio de intercambio térmico o vapor. El volumen depende del tipo de circuito (abierto o cerrado) y la tecnología empleada. A falta de estimaciones propias se pueden emplear las mostradas en la siguiente tabla, cuyos datos también proceden de la Instrucción española antes citada:
|
Combustible |
Hm3/año/100 MW |
|
|
Circuito cerrado |
Circuito abierto |
|
|
Nuclear |
3,2-3,8 |
165-190 |
|
Ciclo combinado |
1,2-1,5 |
60-100 |
|
Carbón o fuel |
2,3-2,8 |
90-125 |
|
Termosolares |
1,6-2,0 |
--- |
|
Fotovoltaica |
--- |
--- |
- Para cada planta se debe conocer la potencia neta instalada y el tipo de circuito.
- Si no se conoce la potencia, puede estimarse a partir de los balances energéticos nacionales (kWh producidos) y factores típicos de consumo por GWh.
- En circuitos abiertos, gran parte del agua es retornada al medio, aunque con impacto térmico. Solo se considerará como demanda neta la fracción no retornada, especialmente la perdida por evaporación, si se dispone del dato.
- En industrias con recirculación interna o sistemas cerrados, debe diferenciarse entre el volumen de agua captado y el volumen efectivamente consumido, considerando las tasas de reutilización o tratamiento interno. Esta distinción permite estimar de forma más precisa la presión real sobre las fuentes de agua y es especialmente relevante en sectores industriales con altos niveles de eficiencia o gestión avanzada del recurso.
Demanda ambiental
La demanda ambiental representa el caudal de agua necesario para preservar la integridad de los ecosistemas acuáticos y sus funciones ecológicas esenciales. Incluye tanto el caudal ecológico mínimo que debe mantenerse en los cursos de agua como otros requerimientos asociados al mantenimiento de humedales, lagunas, zonas inundables y procesos naturales como la recarga de acuíferos o, en su caso, la dilución de contaminantes.
No se establece en esta etapa si su manejo será tratado como un uso o como una restricción previa, ya que dicha definición dependerá de criterios normativos, institucionales y de participación del proceso de planificación. En cuanto a los métodos de estimación recomendados, estos se encuentran ampliamente desarrollados en las tareas de definición de caudales ecológicos.



