Caudales de crecida o generadores
Las crecidas fluviales desempeñan un papel crucial en la dinámica de los ecosistemas acuáticos, inundando llanuras aluviales y conectando hábitats ribereños. En el contexto de los caudales ecológicos, es fundamental incorporar las crecidas ordinarias dentro del régimen hidrológico que se pretende conservar o restaurar. A continuación, se presenta una guía técnica paso a paso para determinar el régimen de crecidas con fines ecológicos, adaptada al ámbito de la CODIA.
Descripción Metodológica
Paso 1: Definición del caudal generador
El primer paso es identificar el caudal que representa aproximadamente el umbral de llenado completo del cauce, conocido también como caudal de “caja llena” o bankfull que suele corresponder a una avenida con un período de retorno o recurrencia de varios años.
Este caudal se considera la mayor crecida ordinaria que el río puede transportar sin desbordarse de su cauce principal, marcando el punto a partir del cual las aguas inundan la llanura de inundación adyacente. Esta crecida “ordinaria” es la que históricamente ha moldeado la forma del cauce y mantiene los procesos geomorfológicos naturales del río, equivale al caudal generador del río (o caudal formador de cauce), cuya importancia radica en que define el límite entre las crecidas frecuentes y las crecidas extraordinarias (más raras y extremas).
Paso 2: Recopilación de información hidrológica histórica
- Seleccionar estaciones hidrométricas representativas del tramo de río objetivo.
- Obtener series históricas de caudales máximos en régimen natural, es decir antes de la construcción de la infraestructura que debe permitir la liberación de esos caudales generadores.
- Verificar la calidad y consistencia de los datos obtenidos (corrección y depuración de datos incompletos o anómalos).
- Utilizar modelos de simulación de avenidas si no se dispone de datos completos.
Paso 3: Cálculo de la magnitud del caudal generador
- Ajustar la distribución de frecuencias de los máximos anuales a funciones estadísticas de distribución.
- Determinar la magnitud del caudal generador (Qgen) asociada al periodo de retorno, basado en evidencia hidráulica y geomorfológica local.
Paso 4: Definición de la estacionalidad
Identificar los meses del año con mayor probabilidad natural de ocurrencia de crecidas.
Paso 5: Determinación de la duración y tasa de cambio
Este paso se considerará necesario, según las características locales.
- Establecer la duración del evento como el tiempo comprendido desde el inicio del incremento del caudal hasta el retorno al caudal base.
- Vincular intrínsecamente la duración con la tasa de cambio (velocidad de incremento y descenso del caudal), ajustando esta última para garantizar que la crecida pueda realizarse en condiciones operativas seguras y preferiblemente en una jornada laboral.
- Posibilidad de introducir mesetas temporales (caudal constante) para facilitar mediciones y aforos hidráulicos durante el evento.
- Magnitud precisa del caudal generador.
- Periodicidad clara(periodo de retorno) y adaptada al contexto hidrológico regional.
- Periodo estacional amplio definido para la gestión operativa.
- Hidrograma definido en términos de duración y tasa de cambio adecuadas a criterios operativos y ecológicos.



