
3.1 Introducción
Todo plan hidrológico debe iniciar con una introducción que presente de manera sintética los elementos básicos que permiten situar al lector en el contexto en el que se desarrolla. Esta introducción no es una explicación metodológica del apartado, sino la puerta de entrada al propio plan.
En primer lugar, deben señalarse los antecedentes: los planes o diagnósticos previos, los compromisos adquiridos en el marco nacional e internacional y los principales hitos que han motivado la elaboración del plan.
A continuación, conviene precisar el momento del proceso de planificación en que se encuentra el país o la cuenca: si se trata de la primera experiencia de planificación, de una revisión de planes anteriores o de la implementación de un ciclo en curso. Esta información permite entender el nivel de madurez institucional y técnica en la gestión de los recursos hídricos.
Debe identificarse también la autoridad ejecutora responsable de la formulación del plan, así como otras instituciones con competencias vinculadas, junto con la base normativa que da soporte legal a su desarrollo, citando únicamente las disposiciones principales (leyes de aguas, decretos o políticas nacionales relevantes).
Finalmente, la introducción debe presentar de manera esquemática el contenido mínimo del plan, que comprende:
- Marco de gobernanza
- Descripción general de la cuenca o unidad territorial de gestión
- Uso del agua, balances y asignación de recursos
- Calidad de las aguas y conservación del medio hídrico y los ecosistemas
- Fenómenos extremos y cambio climático
- Análisis económico y sostenibilidad
- Programa de actuaciones
- Participación pública
De esta forma, la introducción ofrece una visión clara del marco de referencia en que se sitúa el plan hidrológico, facilitando su comprensión y asegurando que los contenidos posteriores se enmarquen adecuadamente en la realidad institucional, normativa y técnica del país o la cuenca.



