3.3.7 Hidrología superficial y red fluvial

La red fluvial constituyen el esqueleto funcional del sistema hídrico superficial de la unidad territorial. Su estudio permite comprender los flujos de agua a través del paisaje, su variabilidad temporal, los mecanismos de recarga y descarga, así como los riesgos y oportunidades asociados a su gestión. Este conocimiento es clave para definir estrategias de uso, conservación y adaptación frente a la variabilidad climática, como al aumento de demandas de consumo.

Contenidos clave:

A continuación, se detallan los elementos fundamentales que deben abordarse en esta sección:

  • Estructura de la red hidrográfica:
    • Identificación de cursos de agua: se debe elaborar un inventario detallado de los ríos, arroyos, quebradas y otros cauces —permanentes o estacionales— presentes en el territorio, indicando su longitud, caudal medio estimado y ubicación en el sistema de drenaje. Para determinar los afloramientos de agua como vertientes y cursos de agua permanentes, resulta práctico realizar el análisis de imágenes obtenidas a partir de sensores remotos, utilizando el índice NDWI.
    • Jerarquización de la red: utilizar sistemas de codificación como el orden de Strahler o Shreve para clasificar los cauces según su posición jerárquica. Esto permite entender la complejidad y conectividad de la red fluvial (Tareas de Inventario de los recursos hídricos).
    • Delimitación de subcuencas: dividir la cuenca principal en unidades menores de análisis (subcuencas y microcuencas) según criterios hidrológicos. Estas unidades permiten desagregar el análisis y facilitar la planificación descentralizada.
    • Análisis de conectividad fluvial: evaluar el grado de continuidad del sistema fluvial, identificando interrupciones o fragmentaciones producidas por presas, derivaciones, encauzamientos, obras de paso o infraestructura urbana. La conectividad es clave para la migración de especies, el transporte de sedimentos y la regulación natural del caudal.

  • Régimen hidrológico:
    • Variabilidad temporal del caudal: analizar las series de caudal histórico en estaciones hidrométricas disponibles, identificando caudales medios mensuales, caudales máximos (crecidas) y mínimos (estiajes). Este análisis permite establecer la estacionalidad y estabilidad del régimen.
    • Estacionalidad e indicadores hidrológicos: determinar la duración, intensidad y regularidad de los períodos húmedos y secos. Identificar los meses de mayor vulnerabilidad para cada uso del agua (agrícola, doméstico, ecológico).
    • Eventos extremos: evaluar la frecuencia, magnitud y recurrencia de eventos de inundación o sequía. Determinar su impacto potencial sobre infraestructura, poblaciones, ecosistemas y productividad económica. Para identificar las zonas con riesgo de inundación se recomienda utilizar herramientas de modelización (Descripción e interrelación de las variables hidrológicas: modelización numérica).
    • Alteraciones del régimen natural: identificar las principales causas de modificación del flujo (embalses, captaciones, cambios de uso del suelo, urbanización), así como su impacto en el comportamiento hidrológico y en los caudales ecológicos.
⚠️ Importante:

Un régimen hidrológico saludable no solo sostiene el abastecimiento humano y productivo, sino que mantiene los procesos ecológicos esenciales en los ríos y humedales. El análisis debe considerar tanto la oferta hídrica como la resiliencia del sistema frente al cambio climático.

Recomendación:
  • Utilizar modelos digitales de elevación (MDE) y sistemas de información geográfica (SIG) para delimitar la cuenca y representar la red de drenaje y su relación con otros elementos físicos del territorio.
  • Incluir gráficos comparativos de caudales, coeficientes de escorrentía y curvas de permanencia, para facilitar el análisis técnico y la comunicación con actores locales.