Diagnóstico estratégico

El diagnóstico estratégico constituye la fase de análisis integrada de la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), en la que se interpreta el estado actual del medio y las previsibles tendencias de los factores críticos de decisión previamente identificados. Su objetivo es proporcionar un marco de referencia sólido y prospectivo que permita evaluar el impacto de las potenciales estrategias a adoptar con el plan hidrológico a escala de cuenca, o de su ámbito de aplicación.

Este diagnóstico no se limita a la descripción estática de la situación actual, sino que incorpora tendencias futuras y escenarios sin plan (alternativa 0) para comprender la evolución de los problemas y oportunidades del territorio si no se adoptan medidas adicionales.

  1. Análisis integrado de la línea base

A partir de la información recopilada sobre los componentes estratégicos (ecosistemas, recurso hídrico, riesgos, gobernanza), se elaborará una síntesis integrada que responda a las siguientes preguntas clave:

  • ¿Cuál es el estado actual del recurso hídrico y de los ecosistemas asociados?
  • ¿Qué procesos y dinámicas están generando presión sobre el recurso y los servicios ecosistémicos?
  • ¿Cuáles son las principales áreas vulnerables a eventos extremos y a la variabilidad climática?
  • ¿Existen desequilibrios en el acceso y en la gobernanza del agua?
  1. Identificación de presiones y tendencias

A este respecto, se tomará como referencia el Inventario de presiones sobre el medio hídrico, y la Descripción general de usos y demandas, así como lo que el propio plan prevea sobre Proyecciones y escenarios futuros, preparados en marco de los contenidos propios del plan hidrológico. El diagnóstico debe incluir la identificación sistemática de:

  • Presiones actuales: usos intensivos, contaminación puntual y difusa, cambios de uso del suelo, deforestación, obras hidráulicas y otros factores que modifican el régimen hidrológico o degradan los ecosistemas.
  • Tendencias de evolución: proyecciones de población, cambio climático, crecimiento agrícola o industrial y sus efectos sobre la demanda y la calidad del agua.
  • Impactos acumulativos: procesos que, sumados a lo largo del tiempo o del territorio, generan efectos significativos a escala de cuenca.
  1. Escenario de referencia sin plan

Se debe construir un escenario tendencial que describa la evolución esperada de los factores críticos en ausencia de la implementación del plan hidrológico. Este escenario, también denominado Alternativa 0, permite:

  • Comparar los efectos futuros (en el horizonte temporal de planificación) de mantener la situación actual frente a las alternativas estratégicas que se planteen.
  • Identificar riesgos y oportunidades que el plan podría evitar o potenciar.

El escenario tendencial debe elaborarse para el horizonte temporal de planificación, con base en los datos disponibles, recurriendo a modelos simplificados, análisis de tendencias y, en su caso, conocimiento experto, y siempre manteniendo la coherencia con lo recogido a este respecto en el propio plan hidrológico, especialmente en lo que se refiere a estimaciones sobre demandas y presiones.

  1. Análisis espacial y cartografía estratégica

El diagnóstico debe apoyarse en el uso de herramientas de Sistemas de Información Geográfica (SIG) y cartografía temática, que permitan:

  • Representar espacialmente los factores críticos (zonas de riesgo, áreas de conservación, fuentes de contaminación).
  • Identificar zonas prioritarias de intervención y áreas especialmente sensibles a las medidas del plan.

El producto de esta fase debe documentarse en un Informe de Diagnóstico Estratégico, que contendrá:

  • La caracterización integrada del estado ambiental, social e institucional de la cuenca.
  • La identificación de presiones, tendencias y riesgos futuros.
  • El escenario sin plan y sus implicaciones.
  • La cartografía temática que servirá de base para la evaluación de alternativas.