Componentes estratégicos objeto de la evaluación

La Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) debería identificar y definir, desde sus fases iniciales, los componentes estratégicos que condicionan o informan sobre la sostenibilidad del plan hidrológico. Estos componentes, también denominados Factores Críticos de Decisión (FCD), constituyen el eje central del análisis y la base para evaluar los efectos de las diferentes alternativas de planificación.

Los FCD son elementos del medio físico, biológico, social y económico cuya conservación, mejora o gestión adecuada resultan esenciales para el alineamiento buscado con las diversas políticas o estrategias del país antes comentadas, para garantizar la seguridad hídrica y la sostenibilidad del territorio. La identificación temprana de estos factores permite orientar los esfuerzos del plan hacia aquellos aspectos de mayor relevancia ambiental y social.

  1. Ecosistemas y servicios ecosistémicos

Se debería evaluar la situación de los ecosistemas asociados al recurso hídrico, poniendo especial atención a:

  • Humedales, riberas, bosques de galería, manglares y zonas de recarga acuífera, incluyendo su extensión, estado de conservación y conectividad ecológica.
  • Servicios ecosistémicos clave que proveen estos ambientes (regulación hidrológica, control de sedimentos, provisión de agua, biodiversidad, pesca, recreación y patrimonio cultural).
  • Procesos de degradación o pérdida de funcionalidad por presiones antrópicas, fragmentación o cambio de uso del suelo.

El objetivo es integrar sinérgicamente la gestión de los recursos hídricos con la protección de los ecosistemas que los sostienen.

  1. Disponibilidad y calidad del recurso hídrico

Este componente aborda:

  • Régimen hidrológico natural y alteraciones existentes, considerando variaciones temporales (sequías, avenidas).
  • Balance oferta-demanda actual y proyectado.
  • Calidad del agua: estado químico, fisicoquímico y biológico de ríos, lagos, acuíferos y aguas costeras vinculadas.
  • Identificación de tendencias a largo plazo, así como de zonas críticas donde el recurso es escaso o está degradado.

Estos análisis son fundamentales para dimensionar el efecto de las presiones sobre los FCD y anticipar los impactos que previsiblemente se deriven de diferentes alternativas o soluciones de planificación.

  1. Riesgos naturales y cambio climático

Se deberán incorporar los escenarios de riesgo y vulnerabilidad relacionados con:

  • Fenómenos extremos: inundaciones, avenidas torrenciales, deslizamientos, sequías, intrusión salina y erosión.
  • Efectos derivados del cambio climático en la disponibilidad y calidad del recurso, así como en la frecuencia e intensidad de los eventos extremos.
  • Capacidad de adaptación del territorio y de los ecosistemas frente a dichos riesgos.

Este análisis, que como en el caso de los balances entre demandas y recursos no es independiente de otros contenidos del plan hidrológico descritos en esta Guía, permite incorporar la resiliencia y la adaptación al cambio climático como criterios explícitos en el diseño de las estrategias del plan.

  1. Gobernanza y equidad social

La EAE debe evaluar los aspectos institucionales y sociales que condicionan la gestión del agua:

  • Capacidades técnicas y administrativas de las instituciones responsables de la gestión.
  • Participación y representación de los distintos actores y sectores sociales en los procesos de planificación y toma de decisiones.
  • Acceso equitativo al recurso y a los beneficios derivados de su uso.
  • Conflictos existentes o potenciales entre usos, comunidades o sectores productivos.

Todos estos elementos son esenciales para que el plan no solo sea técnicamente sólido, sino también socialmente aceptado y viable. La identificación y caracterización de estos FCD debería presentarse en el informe de EAE mediante:

  • Un inventario de factores críticos (ambientales, sociales, económicos e institucionales) consistente con la matriz de coherencia a la que se ha aludido en el apartado de Coherencia con instrumentos sectoriales y territoriales.
  • La cartografía temática de apoyo correspondiente (ecosistemas, zonas de riesgo, calidad del agua, usos).
  • Complementariamente, puede ser de interés la priorización de aquellos factores cuya atención pueda resultar determinante para la sostenibilidad del plan.

Esta información servirá de base para la elaboración del diagnóstico estratégico, la evaluación de alternativas y la selección de medidas y, por último, el seguimiento estratégico del plan.