Priorización y calendario de ejecución

aecid.desarrollo-contenido-en-tarea Tarea11: Priorización orientativa de ejecución

La programación de actuaciones debe responder a criterios de viabilidad institucional y financiera. Por ello, los calendarios incluidos en el plan hidrológico deben ser realistas, es decir, ajustados a la disponibilidad efectiva de recursos y a las capacidades de ejecución de las entidades responsables. En ningún caso el plan debe fijar compromisos financieros o plazos que excedan lo que el sistema de planificación y financiamiento que el plan lleva asociado puede sostener.

Dado que puede no ser posible implementar todas las medidas simultáneamente, convendrá establecer un marco de priorización técnica que oriente la toma de decisiones. Este marco no es vinculante ni altera las competencias de las instituciones ejecutoras; su función es facilitar la coordinación interinstitucional, identificar sinergias y promover una secuencia lógica de acciones.

Al definir prioridades, es importante asegurar la coherencia interna del plan. Algunas actuaciones, aunque no urgentes en sí mismas, pueden ser condiciones necesarias para otras –como una reforma legal previa a la aplicación de un instrumento económico– y por tanto deben programarse anticipadamente.

Criterios generales (orientativos) que pueden considerarse a la hora de la priorización:

  • Relación coste-eficacia.
  • Indicadores económicos (VAN, TIR, coste/beneficio): excluir o reprogramar actuaciones que resulten económicamente inviables.
  • Urgencia del problema: necesidades críticas (p.ej., agua potable en comunidades vulnerables).
  • Circunstancias coyunturales: desastres, crisis o cambios regulatorios que exijan adelantar determinadas actuaciones.
  • Magnitud del beneficio: alto impacto ambiental o social.
  • Plazos legales: cumplimiento de normativas obligatorias.
  • Madurez técnica/administrativa: proyectos listos para ejecutar.
  • Coste y “quick wins”: acciones de bajo coste y resultados tempranos.
  • Factores sociales/políticos: consenso que facilite la implementación.
  • Oportunidades de financiación: Existencia de ciertos programas financieros que estén acotados en el tiempo, lo que por ejemplo puede ser importante cuando se recurre a fuentes financieras de organismos de cooperación.

En cuanto al calendario es importante resaltar que el plan hidrológico se limita a reflejar las fechas oficiales proporcionadas por las autoridades competentes y a encuadrarlas dentro del horizonte u horizontes y los escenarios del propio plan. No redefine ni impone calendarios ejecutivos; su función es meramente integradora y de transparencia.

Un posible mecanismo de priorización, podría llevarse a cabo de la siguiente forma:

  • Cada actuación se asigna a una ventana temporal indicativa (corto, medio, largo plazo) de acuerdo con los horizontes temporales del plan hidrológico.
  • La fecha de inicio/fin definitivo solo se confirmará cuando el organismo responsable incluya la actuación en su ciclo presupuestario o programa sectorial.
  • En cada revisión intermedia del Plan (o antes, si existen cambios relevantes), las ventanas se actualizarán para reflejar avances, retrasos o nuevas fuentes de financiación.

Asimismo, el calendario debe ser flexible, permitiendo ajustes ante eventos imprevistos como desastres naturales, cambios de orientación política o retrasos administrativos. Esto refuerza el enfoque de gestión adaptativa, donde el plan se ajusta según las condiciones cambiantes.

La priorización de medidas permite construir un calendario indicativo de ejecución, especialmente alineado con el primer horizonte temporal del plan (habitualmente de entre 6 y 10 años). Para facilitar su seguimiento, este calendario se estructura en fases progresivas. Este calendario puede organizarse por fases:

  • Corto plazo: medidas inmediatas (en el ciclo de planificación)
  • Mediano plazo: medidas en preparación (en el siguiente ciclo)
  • Largo plazo: medidas complejas o dependientes de otras (posteriores)

El calendario debe ser realista, considerando los tiempos necesarios para diseño y proyecto ejecutivo de las actuaciones, la obtención de permisos, la evaluación de impacto ambiental, licitaciones, construcción y puesta en marcha. También es útil establecer metas intermedias (por ejemplo, % de avance por año) para facilitar el seguimiento.

Aporta transparencia someter el borrador de esta priorización y del calendario indicativo a la audiencia pública del Plan junto con las fichas de actuaciones. Los comentarios recibidos con este proceso pueden debatirse en la Mesa de Coordinación y, cuando proceda, introducir ajustes y cambios que se deberán realizar y reflejar en la versión final.

⚠️ Importante:

El plan hidrológico solo ofrece un marco orientativo de priorización y calendario de actuaciones para facilitar la coherencia y el diálogo entre instituciones; no impone plazos ni prioridades vinculantes a las actuaciones que ejecutan otras administraciones distintas de la promotora del plan hidrológico, las cuales conservan plena autonomía para programarlas según su capacidad técnica, su marco presupuestario y sus prioridades sectoriales. En entornos donde las capacidades de ejecución son heterogéneas, el cronograma debe ser flexible y realista, de modo que planes demasiado ambiciosos en plazos reducidos no comprometan la viabilidad del programa. Un calendario transparente y bien justificado, adaptado a la realidad financiera e institucional de cada actor, refuerza la rendición de cuentas, facilita la asignación progresiva de recursos y minimiza conflictos interinstitucionales.

En planes hidrológicos nacionales como los de México (CONAGUA) y Perú (ANA), la calendarización de medidas también se presenta como indicativa, sujeta a revisión intermedia y ejecución por fases, de acuerdo con la programación presupuestaria de las entidades responsables. En el PNRH de Colombia, se emplea el criterio de “madurez técnica” y “viabilidad institucional” como filtros básicos de priorización.