
3.3.4. Geomorfología y relieve
El análisis geomorfológico y del relieve permite comprender la forma y dinámica del terreno, lo cual es esencial para interpretar el comportamiento hidrológico del territorio, definir zonas de riesgo y zonas de recarga y orientar decisiones de infraestructura, conservación, restauración y uso del suelo.
Los siguientes aspectos deben ser considerados:
Contenidos clave:
- Caracterización de unidades geomorfológicas:
- Identificación y delimitación de las principales unidades del paisaje (valles, planicies aluviales, terrazas fluviales, montañas, piedemontes, depresiones, crioformas, etc.).
- Relación entre las formas del relieve y los procesos hidrológicos, como la retención de agua, la generación de escorrentía o procesos de infiltración en las capas superiores, que posteriormente podrían influir en la recarga de acuíferos.
- Evaluación del grado de modificación antrópica de las unidades geomorfológicas (urbanización, canalización, deforestación, minería y cualquier otra actividad que conlleve la impermeabilización o contaminación).
- Análisis de pendientes:
- Clasificación de las pendientes según intervalos de inclinación y su distribución espacial.
- Evaluación de su influencia sobre la velocidad de escurrimiento, la erosión superficial, la retención de humedad y la acumulación de sedimentos.
- Identificación de áreas críticas para la implantación de prácticas de manejo del suelo o soluciones basadas en la naturaleza (SBN).
- Zonas de riesgo geomorfológico:
- Elaborar catastro de remociones en masa (caídas, deslizamientos y flujos, entre otros), erosión acelerada o formación de cárcavas, además de zonificar áreas propensas a generar o ser alcanzadas por estos procesos.
- Considerar factores condicionantes (geología y pendiente, entre otros) y factores desencadenantes (lluvias, sismos y deshielos, entre otros) de remociones en masa.
La planificación territorial debe focalizar la atención sobre estos riesgos, debido a la magnitud del impacto negativo que se genera sobre la población expuesta, como sobre la infraestructura hídrica.
La comprensión del relieve es particularmente crítica en cuencas de montaña o con fuerte gradiente altitudinal, donde pequeñas intervenciones pueden generar impactos hidrológicos significativos aguas abajo.
Incluir mapas de relieve sombreado, curvas de nivel, y pendientes clasificadas, idealmente generados a partir de modelos digitales de elevación (MDE), que permitan un análisis espacial detallado y fácilmente interpretable.



