Clasificación y tipificación de medidas/actuaciones
A partir del inventario preliminar de actuaciones recopilado en la fase anterior, el siguiente paso consiste en organizar y clasificar dichas actuaciones, de manera que el programa pueda analizarse y gestionarse de forma coherente.
La clasificación permite estructurar el conjunto de actuaciones y facilita su análisis, comparación y priorización posterior. Gracias a esta organización se puede diseñar un programa integral que aborde de manera coordinada los diferentes aspectos de la gestión del agua: cantidad, calidad y ecosistemas, riesgos y gobernanza.
Evidentemente, el listado debe identificar a la autoridad responsable de la medida, dato fundamental para el diálogo y la definición de los compromisos financieros. Por otra parte, algunos criterios complementarios de clasificación pueden ser:
- Según el carácter y obligatoriedad:
- Actuaciones prioritarias o normativas, a veces denominadas Medidas básicas: Son de carácter obligatorio puesto que vienen derivadas del cumplimiento de la legislación vigente (p.ej., normas de calidad del agua, control de extracciones ilegales, tratamiento de aguas residuales conforme a estándares, etcétera).
- Actuaciones estratégicas o de refuerzo, a veces denominadas Medidas complementarias: Se trata de aquellas actuaciones que, aun resultado convenientes, pueden tener un carácter voluntario. Estas medidas podrán ser necesarias cuando las obligatorias no bastan para alcanzar los objetivos, o bien para mejorar la protección y resiliencia. Ejemplos: reforestación de cuencas, construcción de humedales artificiales, campañas para el uso eficiente del agua, transformaciones en regadío…
- Según su naturaleza o sector de intervención:
- Estructurales: Obras e infraestructuras hidráulicas (embalses, modernización de riego, plantas de tratamiento…).
- No estructurales: Instrumentos de gestión (planes de ordenamiento, normas, incentivos económicos, programas educativos…).
- Según su tipología:
- De oferta hídrica: Incremento de disponibilidad (desalación, recarga artificial, trasvases).
- De demanda: Eficiencia en usos, reducción de pérdidas, tarifas.
- De protección ambiental: Caudales ecológicos, restauración de riberas y humedales, control de vertidos.
- De gestión de riesgos: Sistemas de alerta temprana, planes de sequía, ordenación de zonas inundables.
- De gobernaza: Tales como la capacitación del capital humano de las autoridades del agua, la mejora de la redes de control, la vigilancia de los aprovechamientos, etcétera.
Esta clasificación es un paso previo esencial para:
- El análisis de viabilidad técnica, económica y ambiental.
- La evaluación coste-eficacia.
- La selección y priorización de las actuaciones que finalmente compondrán el programa del plan hidrológico.
Se recomienda dar prioridad, siempre que sean técnicamente viables y respondan al problema que se trata de resolver, a las soluciones basadas en la naturaleza, que aprovechan el capital natural de cada región y favorecen la sostenibilidad a largo plazo. Cuando estas no sean suficientes por sí solas, se considerarán soluciones mixtas o infraestructuras convencionales.



